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miércoles, 17 de julio de 2013

Conciencia, tiempo y representación | Tres | 2.- En torno al evento

Michel Foucault
Michel Foucault (Photo credit: Wikipedia)


2.- En torno al evento.


El lenguaje ya siempre da las pautas para conducirnos en la inmediatez de los objetos, con las cosas. Inmediatez no mienta en ausencia de medios, o en la carencia e innecesidad de ellos. In-mediatez o in-mediato en este contexto, significa ya siempre en medio, en el medio del lenguaje, de las palabras. Lenguaje y palabras son ya siempre medios que en el soporte y al resguardo del uso, permiten, habilitan y posibilitan el trato efectivo sin necesidad de inventar a cada paso significados novedosos para las palabras y conceptos que como objetos, señalan lugares comunes a la cotidianeidad.


Lo que acontece como evento no son las cosas o los sujetos que las utilizan, las fabrican o las desechan en tanto cosas. Lo acontecido ya siempre es en la inmediatez del lenguaje como ser de eso, esto o aquello para el caso posterior del objeto, así como el ser ese, éste o aquél en el caso del sujeto. El concepto o el sujeto que se entiende bajo el signo del “Yo” es siempre acontecimiento, apertura a la significación práctica de un mundo, y no debe pasar desapercibido que cuando se dice “yo corrí allá”, “yo comí aquello”, o “yo escribí esto”, el “Yo” acontece ya como relación entre dos supuestas “cosas”.



Lo que posibilita la existencia del Yo escribiente no es la preexistencia del sujeto autor de estas líneas, y mucho menos, la existencia como cosa de un objeto llamado texto. Lo que hace posible esto tiene que ser rastreado en términos del cómo y del para qué acontece la representación, es decir, a dónde nos dirigimos, el autor, sus colegas, su asesor de tesis, sus sinodales y sus posibles lectores en el plexo total de relaciones posibles y necesarias de las cuales este texto es solo un punto nodal más no así actual, pues lo que se juega como totalidad es una comunidad de investigación, o si se prefiere, una polis epistémica del mundo.[198]


El “cómo” y el “para qué” señalan en última instancia, un más allá de la representación que la hace posible. Como lo señalamos con referencia al ser del café, el acaecimiento del ser está posibilitado no por una realidad trascendente, ni por unos supuestos entes empíricos reales pletóricos de sentido per se. Antes bien, el sentido de las cosas es por un plexo de relaciones que llamamos mundo, que ya siendo él mismo representación, es el elemento estructural que hace posible la representación en tanto totalidad técnica referencial-conferencial. Por ello para una ciencia, disciplina práctica u oficio, esta facultad del lenguaje para abrir un mundo, representar, está concebida en el concepto de “posibilidad categorial”.


Si el lenguaje juega un papel tan importante, cabe preguntar qué es el lenguaje, pues en última instancia hay que concebir a este fenómeno también desde la existencia del lenguaje. No se trata de perseguir metalenguajes, por ello es necesario abortar todo intento de fuga y decirlo con todas sus letras: el lenguaje no existe.


El existir del lenguaje no es la existencia del lenguaje en tanto tal, es decir, como cosa, sino que el existir del lenguaje es el cómo y el para qué del nombrar total y mundano que permite reflexionar y confeccionar al ente, en tanto permite referirlo con respecto a algo más. El lenguaje en sí mismo, por sí mismo, sólo existe como elaboración teórica de las ciencias o disciplinas del lenguaje, y esto es lo que quería señalar Foucault a pesar de no querer señalar la existencia propiamente de un espacio que más allá de la elaboración de abstracciones razonables o de conceptos por parte de la lingüística, la semiótica, la filosofía, la gramática, o la semántica, se juegue ya como factum, pues más bien el lenguaje es función.


Por ello, en términos de la voluntad de poder y de verdad, lo real es un dominio político aconteciente en el medio de relaciones de poder que despliegan mundo dominándolo mediante la enunciación.



El lenguaje como existencia es siempre habla, uso efectivo de aquello que la teoría ha dado por llamar lenguaje. Por tanto, en este estudio, el lenguaje no es más que las prácticas representacionales que en su “qué”, “cómo” y “para qué” del representar, permiten la pertenencia, la permanencia y la apertura de mundo, es decir su dominio de y por aquél que puede manejar el representar.


Es necesario plantear la cuestión con esta radicalidad pues sólo de tal modo el estudio de la cuestión que nos interesa tendrá la capacidad de no dejarse dominar por el tema de la conciencia y su par, la dupla subjetivismo-objetivismo.



Si se preguntase ahora dónde acontece tal representar que el habla hace posible a cada instante, y se mentase tal cosa como “espacio de la representación”, no debe pasarse por alto que tal espacio de la representación no es otra cosa que el mundo mismo. Es decir, el representar que el habla realiza siempre es apertura de y en el mundo. Por ello decimos que no hay tal cosa como representación del espacio, de la temporalidad o de la subjetividad, salvo por un caso de genero, que en el representar se represente no la representación, sino tal cual el acto técnico de representar,[199] pues la representación es siempre espacialización y temporalización del ahí donde puede advenir el sujeto.



Al ser esto así, la espacialización y temporalización permiten también el aparecer fenoménico de aquellos entes involucrados en el representar, entes que sólo son en el resguardo de tal estar-involucrados en relaciones ya efectivas con algo más. Tanto representación del espacio como representación del tiempo, si se insiste en tales conceptos, son en tanto la interpretación de tales representaciones logre tener en cuenta el acto de representar, es decir, representaciones especulativas o abismáticas –espejo contra espejo – con las cuales opera la representación filosófica que de tal modo abre la imagen del mundo como tema en sí.[200] Es decir, se plantea la cuestión de cómo pensar históricamente la dación de ser al ente.


Con base en esto, el definir de toda definición al interior de una disciplina, arte o vocación, conlleva toda una delimitación y especificidad de la definición, es decir, una finitud temporal y esencial. Aun así, no hay que confundirnos pues la definición no es la palabra, siquiera el concepto que implica ella, sino antes el acto relativo que ya siempre vincula efectivamente a una cosa con otra(s) más. Es decir, la definición es ya siempre un definir el ser de algo desde el ser de algo más. Es sólo el definir de la definición quien nos puede dar la pauta para preguntar por el sujeto del definir. Quien define algo es la relación, que al ser acontecimiento significativo, despeja un claro del campo enunciativo, claro donde acontece como sentido actual el significado[201] –relación del ser de algo con respecto al ser algo más – del ser-sujeto y el ser-objeto si así se prefiere ver, pero no desde el transfondo o más allá metafísico que proyecta su luz en la pared de la caverna, sino en la mismidad inherente que hace del más allá del otro un aquí que conjunta y comunica, que comuna al ahí y al allá en tanto comunidad, eso que inherente e inalienablemente es el hombre en tanto nosotros. En tal sentido la poesía es el templo o recinto que procura la comunión, de ahí mismo la figura proverbial del mito de la caverna en tanto obra poética antes que filosófica.






En la pregunta por el sujeto de esta investigación, no se puede aceptar de modo inmediato la preexistencia de dicho sujeto sin que de facto, acontezca una cosificación del ser-sujeto transformado en sujeto en tanto tal, sea éste conciencia, lenguaje, o incluso mundo. De hecho, esta posibilidad fue la que permitió la apertura de la Modernidad desde la poieisis de Descartes y su dubito, ergo cogito, ergo sum. En términos de la historia del ser, la posibilidad del sujeto moderno se clausura al ser la cuestión la constitución del existir histórico-significativo, y no así la certeza de tal posibilidad, la que se descubre como habilitadora del pensar histórico del ser.[202]



Tanto sujeto como objeto son ya cosificaciones que fetichizadas se convierten en el tema de la mayoría de las investigaciones, por ello, al ser nuestro tema la historicidad esencial del haber podido repensar el tiempo, el enfoque adoptado de común en tanto sujeto y/uobjeto se muestra de principio inadecuado e ineficaz. Esta investigación se pretende filosofía de la historia, y por tanto toma como objeto al ser de la cosa y no a la cosa como tal, pues ahora, después de Nietzsche y los autores del modernismo, de la mano de Heidegger, Foucault y los hermenéutas, es posible inquirir en términos historiográficos –lo cual no significa como tal responde – por el cómo del pensar, el origen, transformación y comunicación de las ideas.



Nuestra hipótesis es que la relación entre el definir de la definición y la definición, el juego de la representación, no inaugura sino que reinaugura un campo práctico que se actualiza sólo en el y por el momento en que ocurriendo la posición que engarza la definición con el definir, relaciona el ser palabra con el ser de una cosa. Los momentos de tal campo práctico serían la tradición que permite la transmigración del mundo frente al momento técnico de la interpretación desde el ahí de un historiador, o de cualquier otro sujeto. En tal sentido este vértice como origen de toda cronología, es el mundo tecnificado que como campo práctico en la ocurrencia e inclusive concurrencia del mundo, constituye o despliega el ahora que se suele denominar presente y presencia, tratándose de sujeto y objeto respectivamente si se insiste en separar, cosificando y fetichizando aquello que aparece gracias al juego de la representación.



Si preguntásemos cuánto dura el ahora, o cuales son sus condiciones de posibilidad, se evidencia que el ahora como tal dura lo que tenga que durar, es decir, que el durar del ahora está en relación necesaria a lo posibilitado por el despliegue de sentido que se funda pory en el ahora representado al extenderse éste como mundo cuanto sea necesario. En tal sentido, la extensión de la cosa, sólo es en relación al para qué de la representación. Por ello, cuando el ahora deja de ser ahora ya antes aconteció otra enunciación del ahora.[203]


Ahora bien, cómo acontece la dotación de sentido por parte del representar que funda el ahora, así como su pertinencia, es una cuestión que tenemos que abortar retornando a la manera historiográfica desde la filosófica. Para observar tal fenómeno y poder comprender el cómo del representar y dotar de sentido histórico a la proposición del crack de la representación, es necesario reconstruir el campo enunciativo donde el ahora en tanto época —proyecto de la cultura occidental; o como quiera o pueda llamársele—, se quebró al destruirse los varemos que orientaban la comprensión práctica o histórica del mundo y el despliegue de éste mediante el juego de la representación.[204] Por ello cabe decir que la extensión de las cosa sólo es en relación al para qué de la representación.



Así, después de dar cuenta de los límites a los que el pensar representacional decimonónico en el concepto de “Vida” llega con Darwin y su teoría evolutiva de las especies, así como con Nietzsche y su metafísica de la voluntad de poder, tomaremos como primer ejemplo del crack de la representación la cuestión de la narración, pues en ella opera una transformación de este crack en una nueva realidad, de una nueva historia, como escribiría Dostoyevsky al final de la primera parte de su novela Los Demonios, de 1879.



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[198] El riesgo inevitable es hacer de la polis epistémica una república, y por tanto, una academia que controle la poiesis que de suyo no le pertenece como misión al investigador, pues éste le pertenece a ella. No podemos ser guardianes del mundo, sino sólo sus testigos, susTheorós como dijo Hans-George Gadamer, aun cuando sepamos que no somos inmunes y estamos transformándolo con nuestra actividad teórica. Cfr. Hans-George Gadamer, Verdad y Método, trad. Ana Agud Aparicio y Rafael Agapito, Salamanca, Ediciones Sígueme, 1993, p. 169. Gadamer apunta que Theorós, figura involucrada en los ritos Dionisiacos, significa “como es sabido, el que participa en una embajada festiva [...] es, pues, el espectador en el sentido más autentico de la palabra, que participa en el acto festivo por su presencia y obtiene así su caracterización jurídico-sacral, por ejemplo, su inmunidad”.


[199] Ejemplo de esto por siempre y para siempre serán dos obras maestras del pensar, las Meninas de Velásquez y el análisis que de ellas hace el propio Foucault al principio de Las palabras y las cosas. Así mismo piensese por ejemplo en Hombre bajando las escaleras de Duchamos, o incluso en el inodoro mismo que como ready made, evidencia el proceso escatológico de producción-recepción de la obra artística con respecto al público, en tanto que en la posesión del sentido, ya siempre se persiguen los fines del uso antes que el uso mismo del ente por parte de la representación.


[200] Cfr. “La época de la imagen del mundo” en Martin Heidegger, Sendas perdidas: Holzwage, trad, José Rovira Armengol, Buenos Aires, Losada, 1960. p.67-99. , ¿qué dice Heidegger al respecto?, ¿cómo satiriza sobre la filosofía como ciencia o como imagen de mundo? Y es que pensar el ser antes debe ser histórico.


[201] Y en esta definición de significado, la definición completa de “signo” sería el ser ya siempre el ser-relación de ser-signo donde está el ser de algo con respecto al ser algo más. Siendo ese estar del signo, la significación, el claro donde acontece el sentido. O si se prefiere y de un modo más coloquial, esto no significa otra cosa sino que lo real de la realidad es ahí en el intersticio que acontece entre dos representaciones. Cfr. Las palabras y las cosas, op.cit. p. 53-56, donde, allende de la cuestión de los signos, analiza Foucault a Don Quijote y de paso el acontecer del ser-poeta y del ser-loco para los albores de la época clásica como él la llama.


[202] Cabe entender que esta clausura al cogito y su certeza es a la par apertura de lo que cabe entender en términos de posmodernidad


[203] Cfr. Martin Heidegger, Los problemas fundamentales de la fenomenológia, trad. de Juan José García Norro, Madrid, Trotta, 2000, p. 279 s. Por ello también, cuando Heidegger en la conferencia sobre el tiempo de 1924, transforma la pregunta por el tiempo desde “¿qué es el tiempo?” hasta “¿quién es el tiempo?, ¿soy yo mismo mi tiempo?” Ese “yo” aparece como unidad extática del “ahí” y del “ahora” que se juega desde la totalidad constituyente y transformadora de sentido. Referencia


[204] Es aquí donde de lleno se presenta a nuestro interés la cuestión de la conciencia histórica, pues ésta cuestión, si se desease abordar, tendríase que iniciar desde el confrontar a las autoridades en la cuestión, Hayden White con su Metahistoria y el preclaro Hans-George Gademer con Verdad y Método, confrontación por demás inevitable al ser en ambos, el verdadero problema, el cómo y el para qué de lapoiesis por detrás de la cuestión de la conciencia histórica.


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Conciencia, tiempo y representación | Tres | 3. El crack de la representación

Marcel Proust in 1900
Marcel Proust in 1900 (Photo credit: Wikipedia)


3.- El crack de la representación.



El ser narrador no debe ser confundido con el ser del individuo fáctico llamado Fiodor Dostoyevsky, Marcel Proust o James Joyce. El ser narrador como subjetividad es aquel que forma una tríada en tanto ser-narrador con el efectivo narrar y lo narrado por el narrar, tríada que muy bien puede perseguirse en la tríada del ser-narrador, el ser-protagonista y el ser-autor. La posición, el valor, así como el papel del ser-narrador está estrechamente vinculado a los otros dos elementos constituyentes del fenómeno narración, de entre los cuales esta investigación postula al efectivo narrar como primer término fundante del valor del ser-narrador por un lado y del ser-narrado por el otro.


La descripción del proceso histórico total que de cuenta de las transformaciones operadas entre el acto del narrar, del narrador y de lo narrado a lo largo de mas de 2,500 años es un proyecto al que por el momento hemos de claudicar al ser un estudio mucho más complejo, ya que el ser literatura de la literatura no se agota, y siquiera comienza en el momento de ser narrada, sino en el efectivo ser leído o escuchado que aconteciendo sobre lo narrado, le otorga el ser a la narración transformando al texto en mundo.


Dichos aspectos, para abordarse, requieren de abismar continuamente los resultados hermenéuticos, lo cual no quiere decir sino que la obra, sea poesía, literatura, arte, pintura o cualquier otra, antes incluso de ser un hecho histórico, es un acontecimiento histórico al que cabe interrogar por sus coordenadas temporales, es decir desde cuándo y hasta cuándo deja de acontecer.


Añorando esta lejana Ítaca, y de lleno enfrentados a los cantos de las sirenas, en términos de investigación histórica la individualidad fáctica de Fiodor Dostoyevsky, Marcel Proust o James Joyce es susceptible de ser captada e interpretada si nos interesase –como de hecho lo es pero en términos no biográficos, sino de realización de la obra, es decir, interpretación hermenéutica de las prácticas poéticas –, desde el horizonte que constituye al ser-narrador como vértice del fenómeno narración.


Dicho vértice requiere hermenéuticamente de una contraesquina para acontecer efectivamente, pues como tal, no existe ser-narrador, ni la efectiva acción del narrar, sin suceder a la par el acto de leer o escuchar. Es decir, en la relación entre un dispositivo de representación que sirva para narrar y algo más susceptible de ser-narrado, el acontecer de un claro opera cuando el autor de estas líneas leyó, como cualquier otro puede leer del modo que le plazca, las obras que se analizaron en esta investigación. Tal relación de correlato es lo que cabe concebir como el acto del pensamiento.


En el medio de la totalidad del acontecimiento poético, acontecen muchas más lecturas, que precedentes, posibilitadoras e incluso intermediarias de las que el autor de estas líneas realizó –la del autor con su obra, la del editor original, la de su traductor, la de su editor en la lengua extranjera, etc. – tendrán que ser obviadas, pues tampoco se trata de captar la totalidad de una poética como de hecho intento el bueno de Jean-Paul Sartre con Gustav Flaubert y las más de tres mil páginas –por si fuera poco, incompletas además— de El idiota de la familia. La pregunta insoslayable que aquí se implica es la de las condiciones de posibilidad de la totalidad de una poética,[205] y no el ejercicio imposible en tanto descripción total de las condiciones que intervienen en toda creación


Para comenzar a abrir el vértice presupuesto a nuestra lectura, es indispensable que nuestra investigación se pregunte cómo ocurre el ser narrado de lo narrado. Con ello, el análisis desde lo narrado y su ser narrado, debe interrogar y en oposición a nuestra lectura, por el cómo emerge el ser narrable de lo narrado, es decir, cómo es historiable lo que se somete como tal. Así nos topamos con las figuras del extrañamiento, pues lo que no se entiende inmediatamente de cotidiano, aquello que requiere ser mediatizado debido a su opacidad, a la falta de claridad y referencia a los lugares comunes, es lo que se pone por excelencia como objeto intencional: lo narrable al narrar de la narración.


A su vez, pese a ser lo extraño lo que nos motiva a leer para proponer el crack de la representación y la emergencia de nuevas realidades de manos del modernismo y sus nuevas representaciones, no debemos suponer así como así que lo claro o lo normal no sea o deje de ser digno de ser narrable, pues por ejemplo y como acontece en mucha de la narrativa del tránsito del siglo XIX al XX denominada como costumbrista —de donde requerimos antes que nada deslindarnos del ismo –, los temas y sus tratamientos son lo más cotidiano, de hecho la cotidianeidad misma.[206]


La narración como práctica por otro lado, ya siempre se juega dentro de un ámbito de definición, y en conjunto, constituye parte estructural del ámbito de posibilidad categoríal sea la narración científica, artística o inclusive, la cotidianeidad misma. Tal enfoque nos conduce a varios problemas, entre ellos y tal vez los más importantes, al problema de la significación y el problema de su necesario estudio histórico en tanto procesos ocurrentes de significación.


De facto desentendemos que la significación sea un proceso histórico-efectuál donde se involucran procesos formales que sólo en apariencia son atemporales o metahistóricos, pues antes concebimos a las formas como herramientas que poseen un ámbito de posibilidad categorial. Para captar su esencia es fundamental no solo observar, describir y clasificar los tipos de casos en que ocurre la forma A, la forma B, la forma C o la forma N, pues antes bien, son el comprender y el interpretar –que ya ocurren en la escritura misma como uso de las herramientas –, los que hacen a las formas ser formas.[207] A tal respecto nuestra hipótesis del primado hermenéutico por sobre lo metahístorico, significa que son el comprender y el interpretar los que hacen a las formas ser formas. De tal manera, que en tanto toda comprensión e interpretación son el despliegue narrativo de una historia, es que hablamos entonces de historiográficidad hermenéutica.[208] Si es tanta e inevitable la obsesión por fijarse en las formas, el cómo y el para qué de las formas en su existencia habría de ser el horizonte desde el cual tienen que ser interpretadas, pues ellas, antes que nada, son modos con los cuales se efectúa el evento significador. Ellas, impresas sobre un acontecimiento significativo, llevan a éste último a la significación, es decir, al proceso siempre histórico de asignación, comprensión, interpretación y explicación del sentido.


Así plateada la cuestión, el acaecimiento de una forma –el evento significativo –, es la formación o incluso, la transformación de algo como algo y de alguien como alguien, (es decir la transposición que ejecuta la metáfora[209]). La utilización parte necesariamente del evento significante que siempre es concurrente en calidad de requisición de sentido, y por tanto, subyacente en un sentido primario a la cuestión de la técnica en función del sentido. Forma y técnica constituyen un solo proceso, que como tal, y en tanto se persiga la esencial dimensión histórica del fenómeno de la representación, no deben ser despreciados o separados impunemente, pues el par técnica-forma constituye la formación o transformación del mundo desplegado por la representación. Allende esto, tampoco puede olvidarse que la forma y la utilización de ella en tanto técnica, como “elementos” del evento significante, operan ya siempre sobre algo más, algo que junto al polo que es el acontecer significativo –el cual requiere significado para ser acontecimiento –, acontecen como tríada inseparable junto al material sobre el cual se forma algo mediante el empleo de una técnica, siendo justo aquí, en la cuestión del empleo, donde acontece originalmente la poiesis, es decir, la producción.


El empleo de la narración en tanto narración se llama lectura, y es por ello que la lectura también es poiesis, en tanto el consumo clausura y reinicia la producción en su calidad de antítesis. El porqué el consumo es producción radica en que durante el consumo de narrativa por ejemplo, se produce el ser-lector del lector, además de que cuando ya antes el narrador al emplear una técnica, utiliza y por tanto consume unas formas en el hacer de su técnica sobre algún material.


Disculpándosenos la regresión al ejemplo del vaso de café, el “vaso de café” es una herramienta que habilita una práctica efectiva, es decir, un uso puntual con el objeto ahí puesto por una circunstancia procesual específica, que en este caso es la de ser-ejemplo a una cuestión de teoría pragmática. El material de esta “forma lingüística” es la susodicha expresión “vaso de café”. El no tomar en cuenta el ser de la forma, su temporalidad, constituye el motivo fundamental de la insuficiencia de todo análisis que tome las formas o los contenidos de las formas como aquello que se busca comprender, pretendiéndose además en ello, dar cuenta del fenómeno de la imaginación o de la emergencia de la conciencia histórica. Pues cuando el análisis cree llegar a la verdad de una “estructura ideal-típica de la ‘obra histórica’”[210] que sirva para clasificar toda representación en potencia, sólo arriba al donde o al sobre lo cual opera la primera –¡y sólo la primera! – parte de la conformación de sentidos, entre los que efectivamente cabe concebir a la conciencia histórica. Tal ejercicio, pese a su acercamiento, se mantiene a las puertas del la comprensión del acontecer del ahí del Dasein, ignorando por tanto la temporalización y permaneciendo nada más en el supuesto “orden temporal en que ocurren” los acontecimiento, es decir, lo cronológico.


Sin embargo, tal poder concedido a la forma no constituye lo más grave. En el paso de lo anterior, se continua y se fortalece la opinión de que la potestad de asignación de sentido al evento significativo, le pertenece a un agente individual, que gozando de no sabemos qué poder especial, dispone de las formas para mediar y elaborar la representación del supuesto “registro histórico sin pulir”. Tal opinión desprecia de fondo el carácter social de la poiesis,[211] pues de facto se descarta que la supuesta “estructura profunda de la imaginación histórica” por más teórica o especializada que sea, no puede sino estar anclada en esos mismos presupuestos registros sin pulir, sin formar.


La poesía, como la belleza y el amor, no son fenómenos extraordinarios al que sólo unos cuantos puedan acceder; que no se registren es otra cuestión. Por ello mismo el conocimiento del saber histórico no puede fincarse en lo extraordinario de un evento como el registro. Que tristemente así ocurra la mayor parte del tiempo, encuentra su causa no en el carácter sorprendente, mínimo o exquisito de aquello que sólo es la manifestación de un criterio estético, sino justo en la valorización del fenómeno estético por tal criterio, criterio que termina, además, por cerrar las puertas a la vocación creativa. Nosotros buscamos la apertura, y por ello lo que llamamos mundo no es nunca un registro sin pulir. Contrario a esto, mundo es el ámbito gestado-gestivo-gestor que la poiesis está ya siempre poetizando. Más importante que el registro es lo que no se registra, y con su ignorancia, se hace notar cual silencios del discurso. Nuestros criterios de lectura no han de ser más que eso, criterios, que en caso de insuficiencia, ineptitud o anquilosamiento, han de ser sustituidos en aras del poder atender aquello que ha quedado excluido de la atención del “registro”, el tiempo y la acción en términos de nuestro estudio.


De tal forma lo que se busca someter a comprensión e interpretación para poder explicar un problema, no es la forma o el contenido como tal de una representación, sino el empleo efectivo de la forma y del contenido en tanto ambos abarcan, a pesar de que los conceptos no rindan y los registros no lo indiquen propiamente, al representar.


Cabe entender que tal representar incluye en su acontecimiento puntal la actualidad de las dos instancias extremas que lo hacen ser acto, el ser-representación de la representación, y el ser-representado de lo representado. El empleo tanto de uno como de otro en la siempre ocurrente representación, no está determinado solamente por el uso ideológico del artista, el poeta, el orfebre, o en general, el productor de algo, sino en el uso efectivo de lo producido por el producir. Por tanto, requerimos de una doble lectura, que desde lo que se presenta frente a la insistencia de nuestros modelos y criterios “ingenuos”, logre per-cibir lo que ha sido escondido, recluido, fetichizado y explotado impunemente, el proceso productivo de las obras en cuestión: su poiesis. [La necesidad de la doble lectura una vez se devela que el ser-narración de lo narrado adviene desde el efectivo ser leido que el otorga pertinencia a la palabra del poeta]


Lo que nos interesa es el sentido de la representación, es decir, el mundo desplegante y desplegado que concurre en el representar. Un estudio histórico del uso efectivo de algo, de las prácticas históricas del representar, debe aceptar que lo estudiado es un plano “trascendente” a eso metahistórico que se suele estudiar en tanto modos de la trama. El enfoque metahistórico sólo logra confundir y colocar una vez más a lo histórico-existente como mera proyección de formas ideales-perfectas que la metafísica tradicional de Occidente tanto se ha empeñado en sostener. Peor resulta el conducir tales análisis a la descripción de un plano trascendental que se suele denominar “conciencia histórica” entendiendo con ello la historicidad fundamental desde su producto final, atribuyendo al consumo per sede la historia –deseo de experiencias –, el papel de motor de la historicidad.[212] El único plano trascendental que aquí tratamos de abordar, comprender e interpretar no es otra cosa que lo más allá a la representación, más no por ello antitético u opuesto como esperamos podrá observarse en lo expuesto hasta aquí, es decir, el mundo.


Las formas, las técnicas y los materiales sólo son un pretexto para estudiar aquello que realiza el lenguaje, sentido. Para entender tal cuestión, es fundamental arriesgar una proposición que sonara bastante extraña de principio, pues el concepto principal empleado en ella aun no alcanza tratamiento en esta exposición. De cualquier manera, el principio para expresar el estudio del sentido que realiza la representación se expresaría diciendo que: la poesía nunca parte de la nada, y sin embargo, siempre parte hacia ella. [Cuarta tesis sobre el lenguaje o la poesía] Tal proposición se complementa si se puede explicar que lo que hace a la poesía ser-poesía no es otra cosa que la lectura de ella, es decir, el ser-leída, acto que siempre como advenir –futuro – está o es actual, como ausente o ausentarse, en el presentarse de la representación al representarse.


No se confunda, insistimos en ello, el posible ser-leída de la poesía con un supuesto acto en potencia frente al acto necesario del estar-ahí del texto. El estar ahí que sucede en la poesía, sucede como proceso significativo-significante entre dos ámbitos cronológicos incomunicados de principio, que sin embargo se encuentran ya hermanados por algo fundante-fundamental, el acontecimiento temporalizador indisociable que es la escritura-lectura. En tal sentido, dicha ausencia actual y no en potencia, es un abismo siempre presente en su calidad de vacío. De hecho todo texto es texto en la presuposición del mensaje que soporta, la comunicación que pretende y que la hace una con la comunidad que comprende el mensaje


Por esto, aun cuando parezca escandaloso, esto implica que no existen los libros o las novelas o las obras historiográficas, siquiera los documentos o los informes. De hecho, cualquiera de estos objetos ya de suyo son formas abstractas-ideales del acontecer escritura-lectura actuante. Los géneros literarios son, por ello mismo, sólo formulaciones abstractas/abstractivas del ser-poesía de la poesía. Cuando se sostiene una novela entre las manos y se fija la mirada en ella durante el acto de la lectura, no acontece una novela, sino aquello titulado como Moby Dick, Los detectives salvajes, o Fluyan mis lágrimas dijo el policía, y que como tal, despliegan un mundo latente y por ello mismo vivo entre sus páginas. La obra antes que nada es un obrar, antes de ser una cosa o un hecho, es un acontecimiento.


Los temas de las técnicas, las formas y los materiales de la representación, siempre tendrán un papel colateral y secundario, ya que como meros soportes del acontecimiento fundamental, son aquello mediante que, se da el juego de la representación, el mundo, o si se prefiere “la realidad” abrigada por la representación. Existir mienta por tanto, la recepción de tal estructura en términos de la realización efectúal de tales medios. De tal manera que en última instancia, la realidad es lo que separa a dos representaciones, e inclusive a la misma representación en dos momentos estructurales, en tanto por ejemplo, una novela es-escrita, para luego, al ser-leída, ser vuelta a representar, ganándose en ello un ahí para el ser-ahí.[213]


Eso que siempre falta en la representación, el hacia dónde parte ella, es el horizonte escatológico de la relación contenido-forma, siendo esto como tal, lo que de común llamamos realidad. Por ello podemos decir que la realidad no existe, está por realizarse y ser existida por Otro.


El resultado de la representación –las cosas últimas contenidas en ella –, no es más que lo real de ella, su efecto. Por ello, lo que vemos cuando vemos, es decir, lo empírico, es siempre ya visto desde el ámbito de posibilidad categorial que es lo jugado por el juego de la representación y se actualiza siempre en el uso efectivo de una cosa ahí situada.[214] Tal consideración llevada al ámbito de las ciencias, implica que todo análisis conlleva siempre la pertenencia a un ámbito de posibilidad categorial conformado históricamente y por tanto, precedente.[215]


Aquí llegamos propiamente al objeto de estudio de la presente investigación, pues aun no se responde cómo se forma y transforma el ámbito de posibilidad categorial –eufemismo para abordar el de dónde y hacia dónde parte y abre la representación –, pues es esencial observar cómo se mueve y cómo se producen las innovaciones dentro de él. De principio es fundamental preguntar qué tipo de objeto es.


Una innovación en el campo de posibilidad categorial nunca es producto de un solo individuo o siquiera de un grupo. La transformación del ámbito de posibilidad categorial tampoco acontece de súbito en una especie de mutación metafísica. Por el contrario, la transformación del ámbito de posibilidad categorial acontece en el proceso mismo en el cual una cultura busca[216] nuevas herramientas y nuevos usos de aquellas ya disponibles. La pregunta en todo caso es ¿cuándo se procede en el claro del uso continuo, a la creatividad, a la búsqueda de nuevas formas expresivas, de nuevos modos de lectura de la “realidad”? ¿Qué herramientas se disponen en tan peculiar empresa, y cómo se utilizan? En relación a estas interrogantes es que la cuestión por la imaginación no es sino la pregunta por la innovación técnica.


Para comprender esto dispóngase de nuevo de una imagen, pero ya no más vasos de café. Imagínese que es el ámbito de posibilidad categorial un terreno. Para emplearlo hay que desbrozarlo, nivelarlo, e incluso purificarlo mediante algún uso ritual que sacralicé y bendiga el terreno, pues dicho terreno quiere y requiere ser empleado para algo más, sea una casa, un hospital, un centro comercial, una escuela o un parque. ¿Cuáles son las herramientas que se emplean, cómo se emplean en dicho proceso y quiénes terminan siendo los artífices de ese algo en que se busca transformar el terreno desde que se dice “hagámoslo aquí”, se coloca la primera piedra y se corta el listón que inaugura una época señalando de antemano una ruptura? Nótese que lo que nos mueve y nos vuelca a investigar de esta manera es tal proceso productivo y no así el resultado efectivo de la producción. De hecho, la investigación presente pretende ser un resultado efectivo del proceso productivo mismo que investiga.


Las herramientas constituyen la presencia fáctica de aquello que llamamos cultura, sin saber bien a bien qué es lo que mentamos como tal. El concepto ámbito de posibilidad categorial busca definir no sólo al fenómeno mundo, sino la mundanización de él en tanto formas y prácticas culturales. Éstas parcelas, huertas o sementeras del existir son las que conforman el ahí donde ocurre el existir humano, gestándose, creándose y reproduciéndose la cultura y el mundo. Nietzsche contemplaba la cuestión de la cultura en estos términos: “Alrededor de un héroe todo es tragedia; alrededor de un semi-dios, todos son sátiros; alrededor Dios, todo es… ¿qué será? Quizá universo…”[217]. Pero ¿para nosotros, en la imposibilidad de mentar al hombre, y en la obligación de ser continuamente yo, en qué se nos ha convertido el rededor?


El uso de estas metáforas conlleva riesgos inevitables los cuales se aceptan siempre y cuando se descarte categóricamente que el ámbito de posibilidad categorial sea algo físico, algo material. La cultura misma no es algo, ella misma no es el producto del producir, sino el proceso del producir algo. Ella es el plexo de relaciones y prácticas culturales, que aun cuando suene tautológico, conforman un mundo de todos y ninguno. El ámbito de posibilidad categorial como objeto de la investigación es propiamente el trasmundo donde se hace posible aparezca tanto lo que aparece como el ahí donde aparece. Si se prefiere ver así, el ámbito de posibilidad categorial no sólo es un eufemismo para el fenómeno mundo o para la cultura del mundo, sino que es un eufemismo para estudiar la metafísica de una cultura. Por ello, el ámbito de posibilidad categorial, a pesar de no ser algo, es aquello que habilita la aparición de todo algo. Aparición es siempre significación con sentido del algo emergente en la representación, y esto es lo que significa el concepto fenomenológico de fenómeno. El sentido ocurre en el consumo de la representación, o si se prefiere, en la recepción. Así, el ámbito tiene una facticidad que se factualiza de cierto modo en un género específico de práctica cultural, que al caso de esta investigación, se trata de ciertos géneros de prácticas representacionales que involucran literatura, pintura, filosofía, física teórica, teoría biológica y teoría psicoanalítica.


Deslindando y puntualizando conceptos, “episteme”, “espacio de la representación” o “campo enunciativo” con sus salvedades y diferencias, son conceptos que describen al lugar “físico” que hace posible la relación efectiva de denominación de algo, es decir, la representación, el lugar donde aparecen los fenómenos.


La diferencia entre el espacio de la representación y la representación es la misma que existe entre el terreno y el algo arquitectónico producido y ocupando el terreno. En ello, no debe escapar de vista que sucesivamente, el algo arquitectónico producido en el terreno, puede sucesivamente tornarse en un nuevo terrero dispuesto para la producción, siendo por ejemplo sus paredes para ser decoradas o incluso para colgar pinturas en el caso de una galería o un museo. El ser-construido, el ser-habitado o el ser-espectador de lo producido, constituyen propiamente aquello que cabe nombrar como fenómeno, pues repitiendolo, el fenómeno es como tal la aparición del ser de algo. Una pintura es una representación, pero también lo son una teoría científica, un teorema, un tratado filosófico y toda actividad práctica en que las personas utilicen formas, técnicas y materiales para referirse a algo que no está forzosamente presente, cuestión por la cual es re-presentación la representación.[218]


Después de explicar al ahí del ser-ahí, es indispensable explicar cómo se esencia o acontece el ser del ser-ahí. El ser es, en lo representado, el retrotraimiento o la anticipación del ahí existente reinaugurado por la representación. Esta reinauguración del ahí existente es como tal el ahora al ser fundado en tanto re-presentado en el representar. Pero el ahora re-representado, al ser retrotraimiento, debe provenir de algún lado, y esto no es otro más que el advenir de la representación, que como posibilidad ya presupuesta y actual — recuérdese la lectura—, es lo que finalmente permite que, al ser advenido por sobre lo retrotraido, acontezca un presente con sus presencias. Así, de súbito, uno se encuentra en la presencia de una obra pictórica al entrar a una galería, o se encuentra también uno en el presente del ahora, cuando fastidiado por las clases o esta lectura, mira el reloj y dice “¡Carambolas, cuánto falta, falta mucho!”, extendiéndose así el presente ante la expectación de aquel que desespera por lo que viene ocurriendo.


Sólo por ello es el presente lo definible, y la definición misma de todo aquello que es simultáneo al definir y a lo definido por el definir. La relación de la acción definir, el ser-definido del algo, junto con la definición del algo, es por tanto la fundación y refundación del sentido en el acto total.


Por ello, en tanto estructuras del sentido, el presente se extiende hasta donde sea posible ser extendido, hasta donde lo fundamental sigua conservando el fundamento y no caiga en lo infundado, en lo absurdo. Las estructuras del sentido imponen una frontera que rodea al ser frente a la nada. Por tanto, el ámbito de lo fundamental es el resultado de la relación de significación donde se utilizan formas y técnicas que son a su vez el resultado de relaciones de significación precedentes. Pero no debe confundirse el proceso de pertinencia de las relaciones de significación con un proceso lineal y cronológico —sistema causal aristotélico– como esperamos se pueda inferir de la especificidades del retrotraimiento, del advenir sobre este y del presentarse la representación. Si se quisiera ver gráficamente tal proceso, constituiría antes bien un eterno retorno de lo mismo en tanto la efectividad de las prácticas, y el proceso de las mismas, genera nuevas formas y nuevas técnicas que se convierten oscilantemente en prácticas efectivas y procesos de significación. Pero aun con esto, se pide encarecidamente no se busque representar geométricamente tal hecho mediante un circulo u espiral, pues las posibilidades categoriales del espacio de la representación de la geometría euclidiana no satisfacerán nunca las exigencias que siquiera la expresión eterno retorno de lo mismo logra capturar. No es para nada gratuito que contemporáneo al desarrollo del núcleo filosófico que nutre a nuestra investigación, se hayan generado las primeras geometrías no-euclidianas, como de hecho lo son la teoría de la relatividad general y especial de Einstein, o la teoría del campo unificado del propio Enstein y Podolsky.[219] La temporalidad no se puede graficar porque de facto toda graficación es posibilita desde un ámbito categorial específico que llamamos de común geometría euclidiana.


Nuestro entendimiento, –léase por tanto nuestras prácticas del pensar—, no se ha transformado aun lo suficiente como para concebir de un modo “natural” las figuras topológicas de las geometrías no-euclidianas. En este mismo sentido, cabe preguntar y reflexionar por la extrañeza y perplejidad que producen, y durante décadas aun producirán las metáforas bizarramente vivas para entender fenómenos tales como la curvatura del espacio, los saltos cuánticos o los famosos hoyos negros, frente a metáforas tan bellas pero tan muertas como la de una manzana podrida que cae desde el árbol al suelo por efecto de su propio peso – o hedor.



* * *


Es finalmente, en problemas propios de la historia de las ideas, donde se finca esta investigación. El cómo es posible pensar no puede seguir siendo pensado en tanto cuestión desde el naturalismo, el evolucionismo, el materialismo, el marxismo, el historicismo, el existencialismo o cualquier ismo que afortunadamente van cada vez siendo menos, y más ridículos y por ello más descartables prontamente, más no así sus efectos devastadores, lamentablemente. El cómo es posible el pensar necesita ser comprendido de principio desde el para qué preguntar tal cuestión, a la par que debe interrogarse por cómo se puede formular dicha cuestión. En las consideraciones precedentes, es el responder cómo se puede representar un problema y cómo aparece algo en tanto problema a un ámbito práctico determinado, lo que nos da la pauta para imaginar nuevas disciplinas historiográficas, nuevos modos de imaginar y representar lo temporal y no así al tiempo. Pero para imaginar nuevos mundos posibles, nuevas realidades, nuevos futuros, para tener de nuevo esperanzas, es también necesario e indispensable hacer teoría. Si preguntamos para qué se puede pensar, el qué y el cómo del pensar deben ser contemplados y dirigidos como elementos esenciales, que sin dejar de formar parte de fenómenos existentes, aparecerán en un futuro no muy distante y justo en relación de la relación misma que logremos esbozar. Como siempre, en esto, la poesía será nuestra mejor amiga. En el camino hacia la filosofía de la historia, y por nosotros mismos, más nos vale no traicionarla





Coro. —Los dejo; de tu palabra y de tu mano confío.


Rey. —Vete a la sombra del sagrado bosque.


Coro. — ¿Podría un abierto bosque protegerme?


Rey. — ¡No te entrego a las garras de las aves de presa!


Coro. —Pero sí a hombres peores que dragones.


Rey. —A quien palabras buenas dice, con buenas palabras le respondes.


Coro. —No es cosa de admirar que el temor me haga impaciente.


Rey. —Un temor sin límites nadie dominar puede.


Coro. —Alegra mi alma con palabras y hechos.







Bibliografía



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· White, Hayden, Metahistoria, trad. Stella Mastrangello, México, FCE, 2005.






_________________-


[205] La cuestión técnica, su autonomía, Aristóteles, y qué dice Hegel


[206] A su vez, si preguntásemos cómo y para qué las costumbres se requieren representar, pronto descubriríamos que ellas no son tan claras como creemos. Tal vez sí para los sujetos a ellas, más no así para el escritor, ya que por alguna u otra razón, requiere re-significarlas. En este sentido, las palabras del preclaro Herodoto de Halicarnaso serán por siempre, más allá de aparatos críticos, cientificidad o innovación narratológica, la puerta para entender por qué algo requiere ser narrado. Dice el griego: “La publicación que Herodoto de Halicarnaso va a presentar de su historia, se dirige principalmente a que no llegue a desvanecerse con el tiempo la memoria de los hechos públicos de los hombres, ni menos a oscurecer las grandes y maravillosas hazañas, así de los griegos como de los bárbaros” Herodoto, Los nueve libros de la historia, trad. de Bartolomé Pou, México, Porrúa, 2002, p. 11. Si continuáramos preguntando y sin ser aun lo bastante quisquillosos, abriésemos el horizonte en la dirección del por qué pasan desapercibidas o se olvidan obras y autores a pesarde contener en sí el motor de la historiografía, el afán de rescate de la memoria, como de hecho lo es también para la poesía ¿a qué conclusiones podríamos llegar? ¿Quién canta por los autores? ¿Por qué se rescata del olvido la instancia que pretendía ser guardiana contra él? Esto nos debería llevar en la dirección de la pregunta por la investigación historiográfica como tal, pero en fin, sirva como pretexto la respuesta del Aedo a Nmosine que le pide no me olvides, para continuar la reflexión ,oh , mi querido lector: “Canta oh musa la cólera del Pélida Aquiles, cólera funesta qué causó muchos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves – se cumplía la voluntad de Zeus – desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres y Aquiles, el divino”, Homero, La Iliada, México, Grupo Editorial Tomo, p.15. Resulta por demás irresistible, no detenerse a realizar un análisis entre estas dos sentencias inaugurales de épocas y tradiciones, con otra mucho más reciente y más cercana culturalmente. Dice Cervantes en contraposición al olvido y sin dejar de mentar al tiempo, su temporalizarse, y al héroe: “‘En un lugar de la Mancha’, De cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.” Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, México, Porrúa, 2002, p.19.


[207] Cfr. La opinión de Heidegger frente a la generación de tipologías justo en el tema de la comprensión y con respecto a la cuestión del conocimiento. “Cabe enumerar una tipología entera de modos de conocer e imponerla al entendimiento común, pero esto no significa nada desde el punto de vista filosófico hasta que no se explique qué tipo de conocimiento tiene que ser este comprender a diferencia del tipo de conocimiento que es el explicar. Cualquiera que sea la manera en que consideramos el conocer en la acepción común que engloba tanto el conocer como el comprender, es un comportamiento con respecto al ente, si dejamos a un lado el conocimiento filosófico como relación con el ser –y después apuntando en dirección a las herramientas dice –. Pero un comportamiento respecto del ente es también todo trato práctico-técnico con él”, Los problemas fundamentales de la fenomenología, op.cit. p. 311. Cursivas del autor.


[208] Esto es lo que significa la expresión de Ricoeur “explicar más es contar más” en Tiempo y narración I, op.cit.


[209] Bajo el concepto de epífora, que recupera Ricœur de Aristóteles, podemos concebir un polo de este evento. Cfr. La metáfora viva.


[210] Hayden White, Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX, trad. de. Stella Mastrangello, México, fce, 1992, p. 16.


[211] Sería más propio simplemente decir “carácter político de la poieis” en relación a la polis y al polemos de no estar tan viciados estos, los conceptos esenciales. Cfr. “Prologo a ‘Contribución de la crítica a la economía política’” en Carlos Marx, Contribución a la crítica de la economía política, México, Ediciones Quinto Sol, 1978, p. 247 s. Además Cfr. “La estética del genio y el concepto de vivencia” en Verdad y Método I, op. cit. p.90-107


[212] Conciencia histórica es siempre consumo de la historia, es deseo de experiencias nuevas a cada instante, y es también la forma más última, más técnica y más artificiosa de la historicidad, que confunde su propio ser y separa en ello la historicidad del poetizarla. La historicidad, como el poetizar, no son haceres opuestos a lo real y siempre carente de sentido, sino antes bien existires que en el ficcionar de lo histórico, se gestan como mundo. Por ello, la historia no se trata de conocerla, pues todo conocerla es consumirla para después desecharla en aras de la novedad. La historia es el ser del ser-ahí. Cfr. “La muerte de dios y la metafísica de la voluntad de poder”, capitulo 1, apartado 4 de esta investigación, además, vid Supra. n. 20.


[213] Vid Supra n. 155


[214] Sobre la noción de juego y su aplicación a la cuestión de la representación así como su despliegue de mundo, Cfr. “El juego como hilo conductor de la explicación ontológica” en Verdad y Método I, op.cit. p. 143-182.


[215] “¿Por quién doblan las campanas?” preguntó desde un promontorio, y en busca de conocimiento, el poeta ingles del siglo XVI, John Donne. A esto, Eco le respondió “Ningún hombre es una isla”.


[216] ¿No es acaso ya la búsqueda una especie de hallazgo y uso efectivo de algo? ¿no es lo buscado un ya encontrarse en la búsqueda? Dice Proust: “Mucho tiempo he estado acostándome temprano, a veces, apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: ‘Ya me duermo’. Y media hora después despertábame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sueño; quería dejar el libro, que se me figuraba tener aún entre las manos, y apagar de un soplo la luz: durante mi sueño no había cesado de reflexionar sobre lo recién leído” Marcel Proust, Por el camino de Swann. En busca del tiempo perdido, trad. de Pedro Salinas, Madrid, El Mundo, p. 9. De tal manera para evitar se propaguen la reificaciones y comencemos a preguntar qué es cultura, cabe concibir a ésta como el simple deseo de uso, independientemente del carácter, sentido, o propiedad del uso, pues cultura es finalmente aquello que no cesa.Cfr. La cura —o cuidado— y el papel privilegiado que le otorga Heidegger a esta estructura existencial en Ser y Tiempo § 39-44.


[217] Federico Nietzsche, Más allá del bien y del mal, trad. Eduardo Ovejero y Maury, México, Porrúa, 2009, p.72.


[218] En tal sentido, hemos de tener presente otra advertencia de Nietzsche: “El que lucha contra los monstruos debe tener cuidado de no convertirse él mismo en un monstruo. Y cuando tu mirada penetra largo tiempo en el fondo del abismo, el abismo también penetra en ti”ibidem.


[219] Los artículos de 1905 de Albert Einstein donde postuló el principio de la relatividad serán expuestos en el capítulo III de esta investigación. La teoría del campo unificado es una consecuencia directa posterior de la relatividad, pues cuando ésta, al plantear la equivalencia entre sistemas de medidas de longitud con los sistemas de medida temporal — lo que implica la noción año luz es muestra de ello — torno inestables ontológicamente los conceptos de masa y energía. Así, la teoría del campo unificado busca desarrollar toda un nueva física que en la generación de nuevos conceptos y nuevas categorías, reúna lo que aparece como opuesto, justo por la inadecuación actual del ámbito de posibilidad categorial heredado desde Newton, obteniendo así toda una nueva disciplina que para estudiar la Phisis,brinca las aporías que resultaron finalmente, de la inadecuación categorial. Estas palabras del propio Einstein en 1917 apuntan en la dirección de la dificultad por determinar lo temporal como si fuese lo más sencillo del mundo y entendible mediante una línea ascendente, una sucesión progresiva o cualquier esquema que se nos venga a la simple imaginación: ”Para el físico, un concepto sólo tiene valor cuando es posible discernir, en el caso concreto, si conviene o no. Por lo tanto, debe existir una definición de la contemporaneidad, la cual suministre el método para reconocer mediante experiencias si dos resplandores han sido o no contemporáneos, dados al mismo tiempo. Hasta tanto no se cumpla esta condición, yo, como físico (y también como no físico) me confío a una ilusión si creo poder anexarle un significado a la expresión de contemporaneidad.” Albert Einstein, Teoría de la relatividad general y especial, Madrid, R.B.A, 1983, § 8. ¿Si resulta así en la física aun a la fecha, que se puede esperar de la historia? ¿Por qué ella tendría que tener asegurados sus modos de entendimiento de lo temporal al ser, finalmente, el existir humano un ámbito igual o tal vez mucho más complejo que cualquier disciplina física?






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jueves, 11 de julio de 2013

Fenoménica: La fenomenidad


Fenoménica: La fenomenidad
Mundo, Física, Tierra
O la subversión de toda institución estética[1]

  
 

Como la derrota, como la paz
La primera vez que te vi
Y mentí;
Así te mentía.
Luego cabalgamos juntos.




¿Autocrítica? No bueno, deje usted la ingenuidad hermenéutica de su estado:



Se puede considerar la historia de la especie humana en su conjunto como la ejecución de un secreto plan de la Naturaleza, para la realización de una constitución estatal interiormente perfecta, y, con ESTE FIN, también exteriormente, como el único estado en que aquella puede desenvolver plenamente todas las disposiciones de la humanidad […] Lo que importa ahora es si la experiencia nos descubre algo de semejante curso del propósito de la Naturaleza. Digo que muy poco; porque esta órbita parece exigir tan largo tiempo antes de cerrarse que, basándonos en la pequeña parte recorrida hasta ahora por la humanidad en esa dirección, nos es tan difícil determinar la forma de la trayectoria y la relación de la parte con el todo, como si intentáramos trazar el curso que el sol lleva con todo su ejército de satélites dentro del gran sistema de estrellas fijas basándonos en las observaciones celestes que poseemos hasta el día; aunque en razón de la constitución sistemática de la estructura del universo y también de lo poco que se tiene observado, podemos concluir con seguridad suficiente la realidad de semejante órbita.
Kant, Idea para una historia en sentido cosmopolita




A] Apercepción
A] Apercatación
[Serie, reiteración, diferencia]
Ser y Estar[BP1] 
Todo discurso del método [BP2] a bien de prescribir de sí por primer comienzo la verdad de su metodología ha de poder hablar en términos claros y precisos aquello que de sí el tiempo se conmina [hablar, referencia, la voluntad de verdad].
El trueno sigue siento el trueno;
Aún estalla roca en corazón.

Unidad trascendental de la apercepción
La Filosofía, investigación en busca de reglas fijas para descubrir verdades, no para defender tesis o exponer teorías. Mentira.
Reglas fijas, doctrina, del principio su aplicación por norma al acontecimiento propicio, el pensar. El pensar no es.
Hace luego CATEGORÍA.[2]




1] EL RÉGIMEN DE ESCRITURA O la teoría kantiana de la idealidad del sentido externo y del interno [de todos los objetos de los sentidos]
La apercepción, conciencia de sí mismo escribe Kant, es la simple representación del Yo. Si mediante ella sola todo lo múltiple en el sujeto fuese dado por propia actividad, postula Kant, la intuición interna sería intelectual. Allí se distingue de la duda lo racional, principio de razón suficiente.[3]

Esta tesis, sabido, es el fundamento que persigue Kant a bien de encumbrar a la lógica[4] cual fundamento trascendente uno del régimen categorial. Este fundamento es Nada.

[-Inscripción del trabajo del filósofo y el filosofar] [El trabajo y la enajenación de concepto que la simple disposición constituye] [la doctrina, cfr. Descartes][5]


Eso mismo que se desapercibe de la totalidad de la apercepción, lo mismo entonces que ampara la catalogación de una posibilidad contingente- que el todo de lo múltiple fuese dado por propia actividad, es de sí olvido; a ello en uno, la acometida que describe ser es abandonándonos

Sentido. Lo múltiple es puro y no es menester demostrarlo. El tránsito de la Ciencia por la Duda, una obviedad. Esto es todo el rigor del método por certeza; nihilidad.

Hemos de figurar ahí es donde Kant suscribe una condicional, posibilidad que fracciona de la totalidad su actancia. Si mediante ella, la apercepción, todo lo múltiple en el sujeto fuese dado por propia actividad, entonces la intuición interna sería intelectual. Así despeja el claro de la duda a bien instituir la duda misma, en su prescripción pura, por todo el trayecto de la Ilustración en la naturalización por Civilización del sitial donde se instruye: historiograficidad.

La diferencia fundamental entre el sujeto y la apercepción es sólo eso, un régimen de escritura.
Si la apercepción no soy yo mismo, no es nadie.

La apercepción no es.

[Olvido es naturalización de la forma: Paideia. [Aristóteles, Jaegër] [Cfr. Heidegger sobre Jaegër]




2] Filosofía analítica:
El criterio para distinguir de lo puesto por concepto de la oración, el enunciado, un verso, el sentido por análisis, es ridículo, absurdo por demás. Que coloca lo racional dispuesto en medida del objeto al ser asumido del animal racional, hombre, su reificación. Una mentira nada más.
El subjetivismo es un antropologicismo. El antropologicismo es el nihilismo.




B] LA POSIBILIDAD DE CONDICIÓN:
[Que todo en el sujeto sea dado por actividad propia] No es. Nada, nada es en el sujeto por propia actividad. La actividad no existe, luego la argumentación. Nadie es.
Sé nombre, del nombre viene al plano, del plano es. Su nombre es. Escucha, atención y escucha, ahí el carácter acciona:
-          Obediencia al final dictan tan sólo tus razones.
Por ello mismo gritas “!Fuego, fuego!” y a morir.
Morir en las playas la hondonada tu cuerpo
Escuchas torpe caracol sin fango tu cambio,
Toda la piedad que en azul  viene así,
El rayo.

¿Qué cita entonces y cómo de Ovidio Kant? ¿Cabe y cómo cabe que Hegel planté que no existe verdadera poesía ni verdadera filosofía entre los romanos?
La catalogación misma de las formas sintéticas a priori es el régimen de comprensión en vanidad. Lo naturalizado es lo mismo intelectual. ¿A un poema cuál es el instante? ¿El instante del ente? [-¡Ah! Entidad, ousía del ente, su presencia] [argumentación[6]][ No, su sólida presencia no es su presencia. Experiencia viene detrás; quien calla. No la identidad, cuál, la que en clavel viene así] Demente. Y toda lógica así se inscribe; detrás quedan las burocracias.
Si claro, evidentemente. Más hace ahí que el régimen intelectual se levanta sólido y estable en amparo a la contraposición de un régimen natural nombrado.
Derecho.
[cfr. Calígula de Camus][la erradicación de la contradicción en los contradictores] [EL GOBIERNO CIENTÍFICO DEL MUNDO]
El Régimen [7]es
Más de ahí la Naturaleza y la naturalización de lo mismo intelectual no es, es retorno, clavamiento azul en tropel. Hueco, palabra en piedad azul; aislamiento igual tras de sí, lo mismo; Estado, develamiento.
Vano y absurda verdad, de siempre en eterno retorno, metafísica nomás; tan solo.
Nomás, nada más, tan sólo.
La precisión científica se encarga de medir y ocultar tras de sí la totalidad de los efectos.
Ahí el rigor del sistema. ¿Cómo ampara Kant del método en el fenómeno el rigor de la verdad?
La indiferencia, la duda y finalmente la severa crítica son más bien pruebas de un modo de pensar riguroso.

Kant, Crítica a la razón pura.

[Del régimen de apercepción trascendental de la apercepción hemos de dar el salto quizá en todo] [Silencio]
Ser-ahí al instante evento:
La palabra comunidad es equívoca en la lengua alemana y puede significar tanto communio como también commercium. Nosotros la usamos aquí en este último sentido, como comunidad dinámica, sin la cual la misma comunidad local (communio spatii) no podría nunca ser conocida empíricamente. Es fácil advertir, en nuestras experiencias, que sólo los influjos continuos en todas las partes del espacio pueden dirigir nuestro sentido de un objeto a otro;[BP3]  que la luz que juega entre nuestros ojos y los cuerpos del universo efectúa una comunidad mediata entre nosotros y esos cuerpos y así demuestra la simultaneidad de estos últimos; que no podemos empíricamente variar de lugar (percibir esta variación) sin que por todas partes la materia nos haga posible la percepción de nuestro sitio, y esta materia[BP4] , sólo por medio de su influjo recíproco, puede mostrar (aunque solo mediatamente) su simultaneidad y por ende la coexistencia hasta de los más lejanos objetos. Sin comunidad, toda percepción (del fenómeno en el espacio) quedaría separada de las demás y la cadena de las representaciones empíricas, es decir, la experiencia, empezaría de nuevo en cada nuevo objeto, sin que pudiera la experiencia anterior estar con ella en la más mínima conexión o en relación alguna de tiempo. No me propongo con esto refutar el espacio vacío; pues este puede existir allá donde no alcanzan las percepciones y donde no se encuentra por tanto conocimiento empírico alguno de la simultaneidad; pero entonces no es objeto de nuestra experiencia posible.[BP5] [8], [9], [10], [11].

Vacío, de la comunidad el comercio; ahí, de lo común, su vaciado el mercado; la analítica es el negocio de los filósofos.[BP6]  Así luego el Universo. La Identidad al relato de la sanción: no hay vacío sin la escritura, más esto se hace condición imposible de análisis. Yace el fenómeno, interpretas y te elides[12]. Muere Narciso, Crítica a la razón pura:
La unidad del universo, en el cual deben estar enlazados todos los fenómenos, es manifiestamente una mera consecuencia del principio, admitido tácitamente, de la comunidad de todas las substancias simultáneas; pues, si estuvieran éstas aisladas, no constituirían partes de un todo, y si su enlace (acción recíproca de lo múltiple) no fuera ya necesario por la simultaneidad, no se podría de ésta, como relación meramente ideal, venir en conclusión de aquella, como real[BP7] . En su lugar hemos demostrado que la comunidad es propiamente el fundamento de la posibilidad de un conocimiento empírico de la coexistencia y que propiamente la conclusión va de ésta a aquella como condición de ésta.

Del vacío, luego entonces, no reflexiones. Obedece. [BP8] 
De la representación la ocupación de la Tierra por Mundo. Allí luego el Mundo y su eficacia, los Jerarcas. La contabilidad, su gobierno, se emplaza a los fines. Allí luego el Mundo por Marcas.

Mónada y sistema:

La monadología de Leibnitz no tiene otro fundamento que éste: que ese filósofo representó la distinción de lo interno y de lo externo sólo con relación al entendimiento. Las substancias [BP9] en general deben tener algo interno, que esté libre de toda relación exterior y por tanto también de la composición[BP10] . Lo simple es pues el fundamento de lo interior de las cosas en sí mismas. Lo interior empero de su estado no puede consistir en lugar, figura, contacto o movimiento (determinaciones todas que son relaciones externas) y por ende no podemos atribuir a las substancias ningún otro estado interior que aquél por el cual nosotros mismos determinamos interiormente nuestro sentido, a saber: el estado de las representaciones. Así quedaron establecidas las mónadas que deben constituir la materia fundamental de todo el universo, y cuya fuerza activa sólo en representaciones consiste, por donde ellas propiamente sólo en sí mismas son activas.[BP11] 

I Alteraciones: Extraños sucesos que precedieron la acometida.

En caravana, andantes a tropel a mitad de la Vida. Tiempo, él sale al paso, tan solo:

Él -          Verso es, viene al paso
Todos en tropel  lo miran venir
Viene ya, ¿escuchas?

¿Quién tuviera una Musa de fuego?

Aldeana 1- Vaya poeta.
Él-           ¿Quién muriera en azul así?
Aldeano 3 -¡Dios!
Él -          ¿Quién calla en oscuro resguardo el rostro de nuestros guardianes?
Aldeano 2 -No oses más mentir creador, son los protectores.
                               Templas mal el martillo
Él -          El cristal ante la roca,
¿No es la Tierra misma quien interroga sus nombres?
Labró yo,
Reitero, ¿quién tuviera una musa de fuego?
[Silencio]
¡Henchidas alas!
¡¿Dónde está?!
¿Quién tuviera una musa de fuego?
¡No es deseo, a ti te interrogo!

[hacia Aldeana 2]

¿Quién muriera en azul así?
[Blande su escopeta y le destroza el cráneo a su interlocutora]
En llamas
Eres tú. ¿Dónde estás tú mi musa?
[Interroga a quien encabeza  la caravana,
Mira al suelo.]

¿Dónde está quien arde a mí?
¿Dónde las brazas de mi voz?
[…]

La Tierra,
Quien tuviera a mi musa en llamas
La tengo,
Mis brazos,
La retengo yo así.

[Abraza la tierra que de sus plantas arranca]

En la noche yo nomás la abrazo y oso mentir,
La retengo,
La noche ampara mis resguardos.
No hay más nombre en su voz…
Te interrogo a ti aldeano,
¿Dónde está mi musa de fuego?





C] Comprensión de la ilusión kantiana al interior de los aparatos de Derecho contemporáneos

La cuestión social es solo un resultado de la decadencia.
Nietzsche, Voluntad de poder, §.43

[…] con ello no es dado qué es lo que está presente en el lugar, ni qué es lo que actúa en las cosas mismas.
El lugar acontece a sí a instancia misma re-efectuada. El Régimen de propiedad no es, es la Propiedad. Se ha naturalizado el paso: Estado. Estado es resguardo de propiedad.
Régimen de propiedad es sólo régimen a la naturalidad del modo, la imposición por lógica del modelo.
La propiedad es la enunciación de un titulazgo.
[oficialidad, documentación]
-          ¡Compórtate!
[“¡preserva el Estado!”]

Al amparo de la Propiedad se levantan Dictaduras.

Al Régimen de propiedad lo mejor ha de ser lo mejor o
Nada,
Cualquier otra cosa.





Cualquier otra cosa

Humano como siempre acontece todo;
La brisa,
totalidad que nos aúna en sentido no es,
traspasa,
se nos revuelve en piel con todo.

Detorno si quien quizá detrás la selva lo oculta todo
Si quien detrás la ocultación viene detrás
el Clavel,
Disfrutando suavemente un helado de frambuesa;

Humano como siempre acontece todo.

EL GRAN GIRO CULTURAL MEXICANO
El giro de los diez mil años.
No hay por qué amparar y consentir la miseria del campo, la migración a América, la pérdida de valor en el trabajo. Nihilismo habla quien dice y habla así las cosas.
De los huertos urbanos la migración masiva de urbanos. La re-conquista del campo mexicano.
México. Primer productor mundial de huerta y hortaliza orgánica.
[Muestras internacionales de gastronomía]
[Las nuevas especialidades mexicanas]
[El sabor de lo mismo]
 Eternidad en cada taco.







La apercepción:

¿De qué hablamos cuando hablamos de unidad trascendental de la apercepción?
Kant escribe en la Crítica a la razón pura que “es la razón pura una unidad tan perfecta, que si su principio fuera insuficiente para solo una de las cuestiones que le son propuestas por su propia naturaleza, habría desde luego que desecharlo, porque entonces no sería adecuado para resolver, completa seguridad, ninguna otra.”

¿Cuál es el principio de la razón pura? ¿Es su principio?

La nulidad de la estructura del texto, el percatarse del ahí de la reflexión y pensar ahí.

He diseñado toda mi vida esta gran llave para desenroscar la rosca maestra,
¿Alguien cabe en la hondonada? No había ningún tornillo.

[La expresión inconclusa]

Gesto ocluso
Voluntad de noticia
Sueles llamar detrás
Un corazón si quien cómo,
Noticia vanidad quizá.
Glaucoma.



La unidad trascendental de la apercepción.
La vanidad, el azul, lo terrible

Jueces. Formación de jueces e instrucción judicial.
Instrucción penal. ¿Y la Justicia?


Fariseos detrás la verdad quien empuña el lodo,
La cuña, la vuelta en oquedad.
Cerdos en las llagas quien doradas de piedad.
Me inclino y beso el arte y el suelo de la falda.

Crítica a la razón pura, Prólogo:

[...] los auxilios para aclarar un punto, si bien son útiles en las partes, distraen empero a menudo del todo, no dejando al lector alcanzar pronto una visión de conjunto; con sus claros colores encubren, por decirlo así, y hacen invisible la articulación o armazón del sistema, que es lo más importante para poder juzgar de la unidad y solidez del mismo.


Articulación o armazón del sistema:

Lo más importante para poder juzgar de la unidad y solidez del mismo.

Arcilla. Los auxilios. Tesis, proposiciones. Postulados.
Colores.
La Lógica y sus especies. Jerarquías y reconstrucciones técnicas de operación y operatividad.

Construcción de una escala.

Inducción de la comprensión al resguardo de comprensión de la formación.

La medición y la distención del modelo.

[-Esto no pinta…]


La perfecta unidad de esa especie de conocimientos, obtenida por simples conceptos puros, sin que nada de experiencia, ni aún siquiera una intuición particular -que hubiera de conducir a experiencia determinada- pueda tener en ella influencia alguna para ampliarla y aumentarla, hace que esa incondicionada integridad no solo sea factible, sino también necesaria. Tecum habita et noris, quam sit tibi curta supellex (Persio)[BP13] .

Semejante sistema de la razón pura (especulativa) espero publicar yo mismo con el título de: Metafísica de la Naturaleza. La cual, aun cuando no tenga ni siquiera la mitad de la extensión, habrá de poseer sin embargo un contenido incomparablemente más rico que esta crítica, que ha tenido que exponer primero las fuentes y condiciones de su posibilidad y ha necesitado limpiar y aplanar un suelo mal preparado. Aquí espero de mi lector la paciencia e imparcialidad de un juez; allí en cambio la condescendencia y ayuda de un colaborador; pues por muy completamente que se expongan en la crítica todos los principios para el sistema, pertenece empero al pormenor del sistema mismo el que no falte ninguno de los conceptos deducidos; estos no se pueden traer a priori a comprobación, sino que han de ser buscados poco a poco. Además como allí (en la crítica) se agota toda la síntesis de los conceptos, se exigirá aquí (en el sistema) además que ocurra lo mismo en lo que se refiere al análisis, todo lo cual es fácil y más bien entretenimiento que trabajo.


Exponer primero las fuentes y condiciones de su posibilidad y ha necesitado limpiar y aplanar un suelo mal preparado.

Gestemos los postulados del sistema de la metafísica de la naturaleza de Immanuel Kant.


El antropologicismo: LEY ES FENÓMENO CONCORDANTE. LA CONCORDANCIA
La eurística.

La razón debe acudir a la naturaleza llevando en una mano sus principios, según los cuales tan sólo los fenómenos concordantes pueden tener el valor de leyes, y en la otra el experimento, pensado según aquellos principios; así conseguirá ser instruida por la naturaleza, mas no en calidad de discípulo que escucha todo lo que el maestro quiere, sino en la de juez autorizado, que obliga a los testigos a contestar a las preguntas que les hace. Y así la misma física debe tan provechosa revolución de su pensamiento, a la ocurrencia de buscar (no imaginar) en la naturaleza, conformemente a lo que la razón misma ha puesto en ella[BP14] , lo que ha de aprender de ella y de lo cual por si misma no sabría nada. Solo así ha logrado la física entrar en el camino seguro de una ciencia, cuando durante tantos siglos no había sido más que un mero tanteo.

[El camino seguro de la ciencia. La teología. La secularización. La filosofía trascendental: Descartes, Spinoza, Newton, Leibniz, Kant] [la razón] [Trascendentalidad]

INSTITUCIONES

La naturaleza, aquello a lo que se acude. El acudir es ahí Ciencia.

Ciencia, su razón. El razonar.

El educar.

El discípulo que escucha todo lo que el maestro quiere.

El juez que, en autoridad, obliga a los testigos a contestar a las preguntas que se les hace.

De la institución la institucionalidad, la esencia de la verdad.

[“ius-naturalismos” (co-acción epistemológica)]



El momento que ciñe lo eterno.

[LA REVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO FÍSICO] [Kant y la historiograficidad]

[La comprensión histórica de la eternidad]

La Revolución de su pensamiento.

Las observaciones contingentes, los hechos sin ningún plan bosquejado de antemano, no pueden venir a conexión en una ley necesaria, que es sin embargo lo que la razón busca y necesita.

Buscar, no imaginar,  en la naturaleza, conforme a lo que la razón misma ha puesto en ella

-la razón, el método de la crítica: la atención a ella.

Narciso. Narciso y la crítica  a la razón pura.

La metafísica de la naturaleza es el estanque en oquedad.
El agua nuestra esperanza.

Metafísica de la naturaleza: Humanidad de lo humano.

Algo, noticia.
Devoción en cuenta regresiva.

La humanidad que devora toda.


La mentira lleva al actuar. Esos son grandes.

Las civilizaciones de la supresión del actuar.
Las civilizaciones de la voz.

La civilizaciones de la naturalización del actuar:

Casuística y lógica sistémica castellana.


Nota 88 de la edición de Losada:

Hasta aquí coinciden la 1ª. y la 2ª. edición. La parte que sigue, en el texto, hasta el final de este § no se halla en la 1ª. edición. En su lugar dice ésta como sigue: «Mas hay tres fuentes primordiales (capacidades o facultades del alma) que encierran las condiciones de la posibilidad de toda experiencia y no pueden a su vez ser derivadas de ninguna otra facultad del espíritu, y son: sentido, imaginación y apercepción. Sobre ellas se funda 1) la synopsis de lo múltiple a priori por el sentido; 2) la síntesis de ese múltiple por la imaginación; por último 3) la unidad de esa síntesis por la apercepción originaria. Todas estas facultades tienen, además del uso empírico, un uso transcendental que se refiere sólo a la forma y es posible a priori. De éste empero por lo que se refiere a los sentidos,  hemos hablado más arriba en la primera parte y las otras dos facultades vamos a esforzarnos por conocerlas ahora, según su naturaleza».


Aparentemente la filosofía política es política al plano del concepto. Filosofar es sólo.

La tesis de mi hermana: lo simple.

El bien de presentársenos la razón y ser uno, habitad: Mundo.

La filosofía y la roca.

El abandono de la lengua.

El silencio. La oquedad. El retorno a la programación cero.


Donde fue que modificó Kant la construcción conceptual de la apercepción.

[Ser-ahí-mundo]

[¿Qué ha movilizado con esa dimensión de reflexión Heidegger?]


D] La unidad trascendental de la apercepción y el Cógito cartesiano.




El parágrafo 16 de la Critica a la razón pura, - § 16 –

De la unidad originariamente sintética de la apercepción

El yo pienso tiene que poder acompañar a todas mis representaciones; pues, si no, sería representado en mí algo que no podría ser pensado, [BP16] lo cual significa tanto como decir que la representación sería, o bien imposible o al menos nada para mí. La representación que pueda ser dada antes de todo pensar, llámase intuición. Así pues todo múltiple de la intuición tiene una relación necesaria con el yo pienso, en el mismo sujeto en donde ese múltiple es hallado. Esa representación empero es un acto de la espontaneidad, es decir, que no puede ser considerada como perteneciente a la sensibilidad.
Denomínola apercepción pura, para distinguirla de la empírica, o también apercepción originaria, porque es aquella autoconciencia que, produciendo la representación yo pienso (que tiene que poder acompañar a todas las demás y que es una y la misma en toda conciencia), no puede ser deducida de ninguna otra. A su unidad doy el nombre de unidad transcendental de la autoconciencia, para señalar la posibilidad del conocimiento a priori nacido de ella. Pues las múltiples representaciones, que son dadas en una cierta intuición, no serían todas ellas mis representaciones, si no perteneciesen todas ellas a una autoconciencia, es decir, que, como representaciones mías (aunque no sea yo consciente de ellas como tales), tienen que conformarse[13] necesariamente con la condición bajo la cual tan sólo pueden coexistir en una autoconciencia universal, pues de otro modo no me pertenecerían todas absolutamente. De este enlace originario pueden sacarse muchas consecuencias.
[…]
esa continua identidad de la apercepción de un múltiple dado en la intuición, contiene una síntesis de las representaciones y no es posible sino por medio de la conciencia de esa síntesis.


La representación es un acto de espontaneidad; no bueno, apercatémonos entonces que Kant solo está resolviendo síntesis a la escala de la significatividad y significación del ideal: la entidad.

Kant no habla sino del lenguaje.
Más entonces Kant, ¿así lo comprende? La distinción Mundo / sensibilidad es lo que otorga en la Crítica, en Kant, en el proyecto ilustrado de la encarnación el sitio de un ideal: el Hombre. No, a tanto que él interpreta por comprender otra cosa, una elaboración del yo por sí para consigo, no ahí mediante el lenguaje, un pensamiento que es pensamiento puro, y no representación mediante el lenguaje.

El campo de la metafísica es el campo de la representación el lenguaje mediante, ahí los géneros, la generación, la generalidad.[14] De la disposición del género por realidad efectiva, el Derecho, a su información lo positivo, de la ley así todo presupesto en concepto.

Género es ser de la alegoría.[15]
Tú, yo, cualquiera, yace olvidado de siempre a la razón de esta cruz:[16]
Aristóteles, 994a:

Por tanto, si no hay ninguno primero, no la habrá en el total cosa alguna en absoluto. Pero tampoco es posible un proceso infinito hacia abajo, suponiendo que por arriba tienen principio, de modo que del fuego proviniera el agua, de esta la tierra, y así siempre se generara algún otro genero. De dos maneras, en efecto, una cosa viene de9 otra, excluyendo cuando (la expresión ‘venir de ) se dice en el sentido de esto sucede después de esto, por ejemplo, de los juegos ístmicos se viene a los olímpicos, sino como el adulto viene del niño al desarrollarse, o bien, como el aire viene del agua.

La cuestión hace que de la explicación el primer sujeto en verdad de la atención al discurso es el propio elocutor del discurso. No se establece una doctrina sin quedar prendado uno de la misma.[17]
La propia estructura de la comprensión que describe Kant, y que además Kant arrastra a lo largo de su obra es ello mismo que apercata de sí la identidad: historiografía.

Así al género por principio en causa de todo la materia, la naturalización del discurso a la institución  de predicación por posesión de referencia en lo enunciado de verdad;

Una conferencia bien vista desde el sitial de la voluntad de poder para con el evento propicio; ser de sí la asignación que acontece: Apercepción:

Todo lo que es representado por un sentido es siempre fenómeno y, o no se admite el sentido interno, o el sujeto, que constituye el objeto de dicho sentido, no puede ser representado por él, más que como fenómeno y no al modo como juzgaría el sujeto de sí mismo si su intuición fuese mera actividad propia, es decir, intelectual. Aquí toda la dificultad estriba tan sólo en cómo un sujeto pueda intuirse a sí mismo interiormente; mas esta dificultad es común a toda teoría. La conciencia de sí mismo (apercepción) [BP17] es la simple representación del yo y si mediante ella sola todo lo múltiple en el sujeto fuese dado por propia actividad, entonces la intuición interna sería intelectual. En el hombre, esa conciencia exige una percepción interna de lo múltiple que es dado anteriormente en el sujeto; y el modo como ese múltiple es dado en el espíritu sin espontaneidad tiene que llamarse -teniendo en cuenta esa distinción- sensibilidad. Si la facultad de ser consciente ha de aprehender lo que está en el espíritu, tiene entonces que afectarle y sólo de ese modo puede producir una intuición de sí misma, cuya forma empero, anteriormente en el espíritu, determina en la representación del tiempo el modo cómo lo múltiple está reunido en el espíritu; y entonces, éste se construye a sí mismo, no como él representaría, siendo inmediatamente activo por sí mismo, sino según el modo cómo es afectado por dentro; consiguientemente no como es, sino como se aparece a sí mismo. [BP18] 

La unidad trascendental de la apercepción

La unidad transcendental de la apercepción es la que une en un concepto del objeto todo lo múltiple dado en una intuición. Por eso llámase objetiva y debe distinguirse de la unidad subjetiva de la conciencia, que es una determinación del sentido interno, por la cual lo múltiple de la intuición es dado empíricamente para aquel enlace. Que yo pueda empíricamente tener conciencia de lo múltiple como simultáneo o como sucesivo, es cosa que  depende de circunstancias o condiciones empíricas. Por eso la unidad empírica de la conciencia, por asociación de las representaciones, se refiere a un fenómeno y es enteramente contingente. En cambio, la forma pura de la intuición en el tiempo, como mera intuición en general, que contiene un múltiple dado, se halla bajo la unidad originaria de la conciencia, exclusivamente por la referencia necesaria de lo múltiple de la intuición a un yo pienso, y por lo tanto por la síntesis pura del entendimiento, la cual está a priori a la base de la empírica. Aquella unidad es la única objetivamente valedera; la unidad empírica de la apercepción, que nosotros aquí no consideramos y que sólo es derivada in concreto de la primera, bajo condiciones dadas, no tiene más que una validez subjetiva. Unos enlazan la representación de cierta palabra con una cosa, otros con otra cosa; y la unidad de la conciencia, en aquello que es empírico, no es necesaria y universalmente valedera con respecto a lo que es dado.

Eso uno unido en un concepto del objeto todo lo múltiple dado en una intuición es de sí experiencia:

LAS ENTIDADES ENUNCIADAS, DESCRITAS, IMPLICADAS SON HECHOS DE LECTURA, HECHOS DE COMPRENSIÓN Y HECHOS DE INTERPRETACIÓN.

[La experiencia y el régimen de comprensión, interpretación e identidad: Monadología: Leibniz en Kant]

[Heidegger y el ser-ahí]

[El camino del habla]

[Objeto, experiencia y reificación:

Trabajo, apropiación del trabajo, salario:

Revolución]

Historia interna del Nihilismo.


A la historia del ser el emplazamiento del ser-ahí a su meditación fundamental es la ontología.

On-to-logía es ciencia-funda-mental:
Composición de todas las composiciones: oquedad:

Pollock sobre la forma.




La apercepción, sí del sí, es simplemente la reiteración del fondo en el transfondo de todas las perspectivas.

La unidad básica de configuración de figura: poesía.


[1] Incitación a la plástica.
[2] Ahí la economía.
[3] A ello se normaliza toda institución científica, allí el respecto de lo Social, lo múltiple dado en el sujeto por propia actividad. Así luego el Derecho en seguridad y libertad. El primado básico del iusnaturalismo.
¿Qué ha naturalizado esto de la condena del mundo? SU CULPABLE CULPABILIDAD –la teología del pecado [cfr. Job ante la Ilustración]
[4] ¿Qué es la lógica? La idealidad de sus postulados. La idealidad de los postulados de algo es la ciencia del algo mismo. La constitución de la experiencia de la ciencia de la idea precede en creces a la idea misma, aún de sí a la experiencia a sí de ella; Narciso es Ocaso. [Cfr. José Lezama Lima. ¿Qué es el ser que subsiste a Narciso a su muerte sino él mismo? ¿Quién es Natural? ]

Muerte de Narciso, 16° estrofa:

Narciso, Narciso. Las astas del ciervo asesinado
son peces, son llamas, son flautas, son dedos mordisqueados.
Narciso, Narciso. Los cabellos guiando florentinos reptan perfiles,
labios sus rutas, llamas tristes las olas mordiendo sus caderas.
Pez del frío verde el aire en el espejo sin estrías 
racimo de palomas

Final, estrofa 18°:

Así el espejo averiguó callado,
así Narciso en pleamar fugó sin alas.

En el inicio el poema comienza:

                               Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo,
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.

Historiograficidad, de allí toda Naturaleza; al estar del apercetarse de lo apercatado, la apercepción.

[ Ahí nace Adrián Dárguelos; un personaje; Adrián Rodríguez es Adrián Rodríguez] [La lógica azul y gris]

[La fenomenología del espíritu en Babasónica. La lectura a la historia de la filosofía en la letra de las canciones de Babasónicos]
[5] Descartes, Discurso del método, p. 39
                                                                      
Aprovecho esta ocasión para rogar a nuestros descendientes que no crean nunca que proceden de mí las cosas que les digan otros, si no es que yo mismo las haya divulgado; y no me asombro en modo alguno de esas extravagancias que se atribuyen a los antiguos filósofos, cuyos escritos no poseemos, ni juzgo por ellas que hayan sido sus pensamientos tan desatinados, puesto que aquellos hombres fueron los mejores ingenios de su tiempo; sólo pienso que sus opiniones han sido mal referidas. Asimismo vemos que casi nunca ha ocurrido que uno de los que siguieron las doctrinas de esos grandes ingenios haya superado al maestro; y tengo por seguro que los que con mayor ahínco siguen hoy a Aristóteles, se estimarían dichosos de poseer tanto conocimiento de la naturaleza como tuvo él, aunque hubieran de someterse a la condición de no adquirir nunca más amplio saber. Son como la yedra, que no puede subir más alto que los árboles en que se enreda y muchas veces desciende, después de haber llegado hasta la copa; pues me parece que también los que siguen una doctrina ajena descienden, es decir, se tornan en cierto modo menos sabios que si se abstuvieran de estudiar; los tales, no contentos con saber todo lo que su autor explica inteligiblemente, quieren además encontrar en él la solución de varias dificultades, de las cuales no habla y en las cuales acaso no pensó nunca. Sin embargo, es comodísima esa manera de filosofar, para quienes poseen ingenios muy medianos, pues la oscuridad de las distinciones y principios de que usan, les permite hablar de todo con tanta audacia como si lo supieran, y mantener todo cuanto dicen contra los más hábiles y los más sutiles, sin que haya medio de convencerles; en lo cual parécenme semejar a un ciego que, para pelear sin desventaja contra uno que ve, le hubiera llevado a alguna profunda y oscurísima cueva; y puedo decir que esos tales tienen interés en que yo no publique los principios de mi filosofía, pues siendo, como son, muy sencillos y evidentes, publicarlos sería como abrir ventanas y dar luz a esa cueva adonde han ido a pelear.
[6] Todo argumento, de la historiograficidad, presupone el personajeo. Caracterología de tropo por apropiación retórica del logos por la dialéctica de las formas puras. [cfr. Protágoras, el Sofista]
[7] Ser es Reconocer. Reconocer es asunción de majestad. La majestad es autoridad sólida de la piedra y el cincel. Buril y martillo, humana como siempre la justicia en verdad tarda en conocérsenos. Viene detrás así; amarillo.
[8] La ingenuidad fenoménica. Kant, Crítica a la Razón pura, §.1 La estética trascendental:

La capacidad (receptividad) de recibir representaciones por el modo como somos afectados por objetos, llámase sensibilidad. Así, pues, por medio de la sensibilidad nos son dados objetos y ella sola nos proporciona intuiciones; por medio del entendimiento empero son ellos pensados y en él se originan conceptos. Pero todo pensar tiene que referirse ya directa, ya indirectamente mediante ciertas características en último término a intuiciones, por lo tanto, en nosotros a la sensibilidad, porque ningún objeto puede sernos dado de otra manera. El efecto de un objeto sobre la capacidad de representación, en cuanto somos afectados por él, es sensación. Aquella intuición que se refiere al objeto por medio de la sensación, llámase empírica. El objeto indeterminado de una intuición empírica, llámase fenómeno.

En el fenómeno, llamo materia a lo que corresponde a la sensación; pero lo que hace que lo múltiple del fenómeno pueda ser ordenado34 en ciertas relaciones, llámolo la forma del fenómeno. Como aquello en donde las sensaciones pueden ordenarse y ponerse en una cierta forma, no puede, a su vez, ser ello mismo sensación, resulta que si bien la materia de todos los fenómenos no nos puede ser dada más que a posteriori, la forma de los mismos, en cambio, tiene que estar toda ella ya a priori en el espíritu y, por tanto, tiene que poder ser considerada aparte de toda sensación. Llamo puras (en sentido transcendental) todas las representaciones en las que no se encuentre nada que pertenezca a la sensación. Según esto, la pura forma de las intuiciones sensibles en general, en donde todo lo múltiple de los fenómenos es intuido en ciertas relaciones, se hallará a priori en el espíritu*

*Espíritu es espíritu humano, humanidad, objeto del cosmopolitismo. El cosmopolitismo es un bolchevismo.
[9] Fenomenología es consideración epistemológica de la apariencia para el método. De sí, todo lo absoluto es relativo. Luego el análisis es historia de la atribución de diferencia en categoría: la historiografía del interpretarse. El fenómeno es la representación representada de la certeza sensible. Hegel, Fenomenología del espíritu, Fuerza y entendimiento:

Esta esencia verdadera de las cosas se ha determinado ahora de tal modo que no es inmediatamente para la conciencia, sino que ésta mantiene un comportamiento mediato hacia lo interior y, como entendimiento, contempla, a través de este término medio del juego de las fuerzas, el fondo verdadero e las cosas. El término medio que enlaza los dos extremos, el entendimiento y lo interior, es el ser desarrollado de la fuerza, que de ahora en adelante es para el entendimiento mismo un desaparecer. Por eso se le da el nombre de manifestación [Erscheinung], ya que llamamos apariencia [Schein] al ser que es en él mismo, de modo inmediato, un no-ser. Pero no es sola-mente una apariencia sino un fenómeno, la totalidad de lo que aparece. Esta totalidad, como totalidad o lo universal, es lo que constituye lo interior, el juego de fuerzas, como reflexión de ese juego en sí mismo. En él, las esencias de la percepción son puestas para la conciencia

La fenomenología es el análisis de la dialéctica de la certeza sensible, el puesto y lo supuesto de la conciencia al ponerse de la percepción. El análisis de la dialéctica de la certeza sensible,[Ciencia de la conciencia de la experiencia], de allí su emplazamiento para con la Ciencia de la Lógica La conciencia de la experiencia es el análisis, el análisis a su voluntad de poder coloca lo analítico por la certeza sensible misma y de ahí la nueva síntesis que nombra lógica trascendental. Que ya la encuentra así nombrada.

[EL DISPOSITIVO RIDÍCULO QUE HABLA Y EXPLICA LA FILOSOFÍA CUANDO EL ESTO ES COMO ESTO Y DE AHÍ ENTONCES LA HERMENÉUTICA DEL SUCESO EN EL DISCURSO EXPOSITIVO COMPRENSIVO DE LA LÓGICA INTERNA DEL PROCESO] Todo es falso. Claro es representación. Hegel, Fenomenología del espíritu:

Es claro que la dialéctica de la certeza sensible no es sino la simple historia de su movimiento o de su experiencia y, a su vez, la certeza sensible misma no es sino esta historia. La conciencia natural llega, por ello, siempre, por sí misma, a este resultado, lo que en ella es lo verdadero y hace la experiencia de ello; pero en seguida vuelve a olvidarlo y reinicia el movimiento desde el principio. Es, pues, sorprendente que, frente a esta experiencia, se presente como experiencia universal y también como afirmación filosófica y hasta como resultado del escepticismo, el que la realidad o el ser de las cosas exteriores, en cuanto estos o cosas sensibles, tiene verdad absoluta para la conciencia. Semejante afirmación no sabe lo que dice, ni sabe que dice cabalmente lo contrario de lo que se propone decir. La verdad del esto sensible para la conciencia debe ser experiencia universal, pero resulta que la experiencia universal es más bien lo contrario; toda conciencia supera a su vez una tal verdad, como por ejemplo el aquí es un árbol o el ahora es mediodía, y expresa lo contrario de ello: el aquí no es un árbol, sino una casa; y lo que en esta afirmación, que supera la primera, es a su vez una afirmación semejante de un esto sensible lo supera también inmediatamente; y así, en toda certeza sensible sólo se experimenta en verdad lo que hemos visto, es decir, el esto precisamente como un universal, lo contrario de lo que aquella afirmación asegura que es la experiencia universal*. Y, al remitimos a la experiencia universal, se nos permitirá que nos anticipemos a la consideración de lo práctico.** A este respecto, cabe decir a quienes afirman aquella verdad y certeza de la realidad [Realität] de los objetos sensibles que debieran volver a la escuela más elemental de la sabiduría, es decir, a los antiguos misterios eleusinos de Ceres y Baco, para que empezaran por aprender el misterio del pan y el vino, pues el iniciado en estos misterios no sólo se elevaba a la duda acerca del ser de las cosas sensibles, sino a la desesperación de él, ya que, por una parte, consumaba en ellas su aniquilación, mientras que, por otra parte, las veía aniquilarse a ellas mismas. Tampoco los animales se hallan excluidos de esta sabiduría, sino que, por el contrario, se muestran muy profundamente iniciados en ella, pues no se detienen ante las cosas sensibles como si fuesen cosas en sí****, sino que, desesperando de esta realidad [Realität] y en la plena certeza de su nulidad, se apoderan de ellas sin más y las devoran; y toda la naturaleza celebra, como ellos, estos misterios revelados, que enseñan cuál es la verdad de las cosas sensibles.

Sin embargo, también quienes formulan semejante afirmación dicen, con arreglo a las anteriores observaciones, directamente lo contrario de lo que suponen, y este fenómeno es tal vez el que mejor se presta a llevarnos a
reflexionar acerca de la naturaleza de la certeza sensible. Hablan de la existencia de los objetos externos, que cabe determinar todavía con mayor precisión como cosas reales, absolutamente singulares, totalmente personales e individuales, cada una de las cuales no tiene ya su igual absoluto, y dicen que esa existencia posee certeza y verdad absolutas.**** Suponen este trozo de papel en que escribo, o mejor dicho he escrito, esto; pero no dicen lo que suponen. Si realmente quisieran decir este trozo de papel que suponen y esto es lo que quieren decir esto es imposible, ya que el esto sensible supuesto es inasequible al lenguaje, que pertenece a la conciencia, a lo universal en sí.****  Por tanto, bajo el intento real de decirlo se desintegraría; quienes comenzaran a describirlo no podrían acabar su descripción, sino que deberían dejarlo a cargo de otros, los cuales tendrían que reconocer ellos mismos, a la postre, que hablaban de una cosa que no es.****** Suponen, por tanto, indudablemente este trozo de papel, que aquí es completamente otro que el de arriba; pero hablan de "cosas reales, de objetos externos o sensibles, de esencias absolutamente individuales", etc.; es decir, sólo dicen de ellos lo universal; por tanto, lo que se llama lo inexpresable no es sino lo no verdadero, lo no racional, lo simplemente supuesto. Si no decimos de algo sino que es una cosa real, un objeto externo, no decimos solamente lo más universal de todo, y de este modo enunciamos más bien en su igualdad con todo que su diferenciabilidad. Si digo una cosa singular, la digo más bien como totalmente universal, pues todo es una cosa singular; lo mismo que esta cosa es todo lo que se quiera. Y si, más exactamente, se indica este trozo de papel, tendremos que todo papel es un este trozo de papel, y yo he dicho siempre solamente lo universal. Pero, si quiero echar mano del discurso, que tiene la naturaleza divina de invertir inmediatamente la suposición para convertirla en algo distinto y no dejar, así, que se exprese en modo alguno en palabras, puedo indicar este trozo de papel, y hago entonces la experiencia de lo que es de hecho la verdad de la certeza sensible: lo indico como un aquí que es un aquí de otros aquí o en él mismo un simple conjunto de muchos aquí; es decir, que es un universal; lo tomo tal y como es en verdad y. en vez de saber algo inmediato, lo percibo.******

*Luego así la Hermenéutica.
**lo hermenéutico ya considera en análisis lo práctico olvidado del simple análisis del fenómeno en la ingenuidad de la razón pura de pensar a priori experiencias universales- las categorías. De ello la simple “evolución” del tiempo a su concepción.
De ello el materialismo en el curso fatal de su concrescencia significativa para con el espaciamiento del tiempo a su comprenderse: el espíritu del tiempo.
***Toda la tropología evoluciona de la analogía del ser en el como del fenómeno en un como sí la cosa en sí. En si a si como para sí, luego el Yo, hombre, es toda la miseria de la torpeza. Yo no entiendo, dice su miseria. Si tan sólo supiera el no saber que no sabe nada. Así la negatividad que todo lo envuelve por instrumento ahora. [Aquí se quiebra todo Hayden White]
****Este es el dispositivo de Ciencia empírica, luego así la filosofía analítica en la presunción de sus verdades, la naturalidad de la representación al en sí de la voluntad. Les gusta hablar de intenciones. El espíritu es la levadura de la mente. Así plano es el realismo, como día de Pascua y el ángel asolando a su espectro por la puerta de cada Castillo. Luego hay marcas y gente que pregunte. Tú te sientas y ante el terror narras la historia. Dios existe.
*****El crash de la representación es el en sí del objeto analítico puesto por síntesis de proceso en el para sí del concepto, imaginación: luego el ente explicitado por la hermenéutica del siglo XX como confección en recepción del referente técnico de un discurso. El discurso en sí de la filosofía científica ante las lógicas de academia. [Luego prácticas y desde la sociología de miras reimponer a todo el sentido de lo propio, acción, poder por reefectuación de verdad] [“estertor y decadencia”]
******Ser y tiempo.
*******Un verso y su versarse, lo versado. Aún así habrá quien hable de poetas y dramaturgos, tal como se puede hablar diferenciado de Shakesperare; aristotelismo sin más, increados.
[10] Alfred North Whitehead, Realidad y proceso, p. 19:
               
La elucidación de la experiencia inmediata es la única justificación de cualquier pensamiento, y el punto de partida del pensamiento * es la observación analítica de los componentes de esta experiencia inmediata**, en función de los diversos detalles que abarcan su nitidez. Solemos observar mediante el método de la diferencia. A veces vemos un elefante, a veces no. El resultado es que cuando un elefante está presente, lo notamos. La facilidad de la observación depende del hecho de que el objeto observado es importante cuanto está presente, y a veces está ausente.
Los principios metafísicos primeros nunca pueden dejar de ejemplificarse. Nunca podremos captar el mundo real*** si nos permitimos liberarnos de ese imperio. De esta suerte, para el descubrimiento de la metafísica, fracasa el método de sujetar el pensamiento a la estricta sistematización de la discriminación detallada que se lograra ya por anterior observación. El fracaso del método del empirismo rígido no se limita a la metafísica. Se produce siempre que buscamos generalidades más amplias. En la ciencia natural, ese método rígido es el método inductivo de Bacon, método que, de haberse seguido consecuentemente, habría dejado a la ciencia donde la encontró. Lo que Bacon no mencionó fue el juego de una imaginación libre fiscalizada por los requisitos de la coherencia y la lógica. El verdadero método del descubrimiento es como el vuelo de un aeroplano. Despega del suelo de la observación particular; hace un vuelo por la delgada capa de aire de la generalización imaginativa, y aterriza de nuevo para reanudar la observación agudizada por la interpretación racional.

*[el sí mismo de Whitehead a confección del ente en totalidad]
**cítese a Kant sin nombrar a Kant aún cuando se habla explícitamente de ir de vuelta a la filosofía que comienza en Descartes y culmina en Hume. Hume no existe, es sólo su apariencia fenoménica desde el acontecimiento propicio de Kant
***Léase tan sólo Derecho. El fenómeno es mera imaginación.
[11] Heidegger, Ser y tiempo, §7:

La expresión griega ϕαινόμενον, a la que remonta el término “fenómeno”, deriva del verbo ϕαίνεσθαι, que significa mostrarse; ϕαινόμενον quiere decir, por consiguiente: lo que se muestra, lo automostrante, lo patente; ϕαίνεσθαι es, por su parte, la forma media de ϕαινω: sacar a la luz del día, poner en la claridad. Φαινω pertenece a la raíz ϕα‐, lo mismo que la luz, la claridad, es decir, aquello en que algo puede hacerse patente, visible en sí mismo. Como significación de la expresión ”fenómeno” debe retenerse, pues, la siguiente: lo‐que‐se‐muestra‐en‐sí‐mismo, lo patente. Los ϕαινόμενα, “fenómenos”, son entonces la totalidad de lo que yace a la luz del día o que puede ser sacado a luz, lo que alguna vez los griegos identificaron, pura y simplemente, con τὰ ὄντα (los entes). Ahora bien, el ente puede mostrarse desde sí mismo de diversas maneras, cada vez según la forma de acceso a él. Se da incluso la posibilidad de que el ente se muestre como lo que él no es en sí mismo. En este mostrarse, el ente “parece…”. Semejante mostrarse lo llamamos parecer.
[…]
En nuestra terminología asignamos el término “fenómeno” a la significación positiva y originaria de ϕαινόμενον, y distinguimos fenómeno de apariencia, como la modificación privativa de fenómeno. Pero lo que ambos términos expresan no tiene por lo pronto absolutamente nada que ver con lo que en alemán se llama “Erscheinung”, e.d. “fenómeno” en el sentido de “manifestación” o también “bloβe Erscheinung”, “mera manifestación”.

Así la disposición por dato positivo del fenómeno a tanto que fenómeno en la hermenéutica de Heidegger confiere en señal la referencia del apercatarse de lo apercatado de la apercepción.
De la negatividad la medida y el dado. Así lo positivo. A lo positivo en su estarse, la privación, luego la posesión, el ente por Bien y luego la Propiedad. Así a la propiedad se nombran valores. Todo esto constriñe toda moral en su historiográfica de prescripciones para con lo racional de lo real en realidad de la razón.
[12] Las palomitas de Whitehead. Luego ahora la mantequilla de Quine. Alguien fabrica tanques, otro automotores. Nosotros vendemos tamales.
[13] Kant en nota: “Si las representaciones mismas son idénticas y puede por lo tanto ser pensada analíticamente la una mediante la otra, es cosa que no consideramos aquí. La conciencia de la una tiene que distinguirse siempre de la conciencia de la otra, por cuanto se trata de lo múltiple, y lo que aquí importa es la síntesis de esa (posible) conciencia.”

¿Es acaso esa cosa no considerada por Kant la consideración de Hayden White a la construcción de la lógica de la investigación de Metahistoria?

[Construcción y no concepción] La concepción es una metáfora, las palabras se construyen.

[14] Género es interpretación  categórico de lo sensible y lo no sensible por identidad lógica de comparación, es la instrumentación del alagoría del ser por ser de la alegoría.

Género es ser de la alegoría.

Cuando decimos que la tragedia es el género del teatro –o composición poética de dramaturgia- no estamos diciendo nada efectivo, aún cuando toda nuestra dicción sea eminentemente clara y racional.
[15] El ser de la alegoría es un emplazamiento narrativo por estructura, así ya siempre el estado de facto del evento –su autoconciencia- es el acontecimiento propicio.
[16] Entendamos que así Aristóteles sólo habla de la representación, esta representación  de la reprepresentación su representarse y no algo así como representarse de la naturaleza. Phyisis, la natura latina, la naturaleza de la ciencia moderna, es el representarse del representarse en representación.

Todo a priori es una institución lógica al detalle del trato, la apercepción.
[17] ¿A qué deviene el pensador de sí al género de su doctrina? Él mismo en la asignación narrativa de sí en sujeto –y sólo de sujeto en persona por posesión de bien en propiedad: Derecho.
Así la autoría y la autoridad de sí.


 [BP1][Estar] es el discurso del pensar. ¿Y dónde así el pensar del discurso? [ethos, interioridad] [¿Cómo los analíticos renuncian a la espacialidad metafísica y abonan sus categorizaciones a la mente?]

La diferencia ontológica, el ello que distingue en gris la tormenta. Cfr. No los cuidados del ello.

[El estatuto fundamental onteógeno de la oquedad]

NO LOS CUIDADOS DEL Ello. (2012-11-27 17:05)

“Resonancia que llama cada cosa en su historia, es el puente que entreteje una y otra orilla del cause que lento lo determina y deposita lejano al amparo del mismo silencio que Dios persigue.
Todo lo envuelves de resonancias.”

Estar es el discurso del pensar,
El pensar es del discurso la resonancia que llama cosa en su historia.
Llamar cada cosa en su historia es llamarla al claro por absoluto de su totalidad.
El llamar cada cosa en su historia es el entretejerse del puente, una y otra orilla ahí, en el silencio mismo que Dios persigue. El último dios que todo lo envuelve de resonancias.

De allí entonces el abandono al palacio de la Verdad.

[el palacio de la verdad como la tierra de los hombres libres]
 [BP2]EL DISCURSO DEL MÉTODO es del discurso del pensar su duda, la institución.

¿cómo así la institución de la duda en la institución del discurso del pensar? Su inscripción, la puesta por marca del principio.

Duda, crítica y apercepción sujetada por principio: la presencia, su emergencia. Toda física es una retórica del presentarse.

Del presentarse la advertencia. Ahí el espacio.

Si el principio es ello mismo que no tienen principio y que explicita a la causa en tanto causa a tanto de aquello por lo cual cada cosa es ella misma mayoririamente –en la experiencia- lo que es, ¿qué hizo Descartes con el principio para con la modernidad?

Acabarlo, Descartes acaba los principios [n.5]
Esto, la continuidad del inflijo de lo mismo, la categoría, es la causa aristotélica en género de principio.

La comprensión kantiana del “mercantilismo”. El “mercantilismo” en Adam Smith. Economía, ilustración y liberalismo.
 [BP4]Así de la LUZ, la materia se cosifica; luego el objeto reflexivo queda entificado. De la reflexión el ente por verdad develado. Así del Método, todo es falso; opera.
 [BP5]Chingón hace del ser que no es objeto posible de nuestra experiencia –cuando la experiencia viene en legitimidad a legislarlo todo- y es por referencia última, toda la confección del sistema. Lógica se habita; es estética.

Y así se hace imposible para la filosofía trascendental reflexionar la escritura, verdades se habita, luego la hermenéutica la develaría todo falso. No hay análisis posible de la hermenéutica.

En representación luego el útil por efecto. Así las cláusulas al pragmatismo en la elisión por necesidad del fenómeno en la comprensión de la interpretación de Mundo.

El fenómeno en Kant [[vid. n.6]
El fenómeno en Hegel [vid. n.7]
El fenómeno en Whitehead [vid. n.8]
El fenómeno en Heidegger [vid. n.9]

LA HISTORIOGRAFÍA EN COMPRENSIÓN DE HISTORIOGRAFICIDAD.

Lenguaje, expresión, realidad efectiva y la oclusión lógico significante a la comprensión interpretadora del lenguaje: poiesis,
Así luego el rastro de Platón.

[destrucción hermenéutica  a la fenomenología de la idea]
LA NATURALIDAD DEL MUNDO –lo universal- EN LA DIALÉCTICA:

Si alguien tiene aún dudas, después de todas estas explicaciones, y vacila en renunciar al uso meramente transcendental de las categorías, haga un ensayo de ellas en alguna afirmación sintética. Pues una afirmación analítica no conduce al entendimiento más allá y,  estando éste ocupado sólo con lo que ya en el concepto está pensado, deja sin decidir si el concepto en sí mismo tiene referencia a objetos o sólo significa la unidad del pensamiento en general (que hace por completo abstracción del modo como un objeto pueda ser dado); le basta saber lo que hay en el concepto; no le importa a qué se refiera el concepto mismo. Ensaye, pues, con algún principio sintético y supuesto transcendental, como v. g.: «Todo lo que existe, existe como substancia o como determinación pertinente a la misma» o «Todo lo contingente existe como efecto de otra cosa, a saber: su causa», etcétera, etc.
 [BP7]El mundo concebido por valores.
 [BP8]Sólo falta un Buda que emerja y llame: “-No existe la libertad, libérate.”
 [BP9]La sustancia es el valor; luego Quine y la metafísica de sistemas:
Ser es el valor de una variable.
De la variable su inscripción, terror naturaleza, y todo es el vacío del mundo libre al horror de su espectáculo contemporáneo.
 [BP10]Esto algo interno, es el servicio.
Así las cosas sirven, al depositarles de nosotros el crédito, el hueco de un valor.
“- Ese globo ya no sirve.
-Los globos no sirven, sólo se inflan.”
De lo sintético analizable, la reivindicación de realidad. Así luego su adecuación para con la Palabra de Sistema. Lo simple es el servir.
[cfr. El mundo es simple, claro y azul] El fundamento luego se deposita a bien servirse, así la temporalidad es una posesión. Luego las cosas a su abandono. Propiedades, y nada es para nosotros.
 [BP11]Y a esta interpretación del Mundo se le llama “sionismo” ¿Dónde posa el “sionismo” ahí en el libro de Job?

Alfredo Jalife Rahme, sus contendientes… ¿quieren a México en México o quieren una doctrina?
 [BP12]Sólo así Dios vuelve persona. Dios ha muerto.
El desarrollo de la posición lírica: Derecho. Poesía. El yo y la unidad trascendental de la apercepción:

Hegel y la historia de la filosofía.
 [BP14]Ya no es la imaginación, sino lo que la razón  ha puesto en ella, la naturaleza en develamiento de verdad. El develamiento de la verdad en razón, la misma imagen.

Así siempre ella transpuesta por fenómeno de todo pensamiento e idea.
 [BP15]Cita.
 [BP16]Eso representado en mi, algo que no podría ser pensado es, pasa de mi y me subsiste: la representatividad de ser, yo mismo, es sólida a su amparo.

La representación es nada para mí.


Las constricciones morales que al caso las tesis y postulados de Kant contraen:

La constitución y la legalidad que la apercepción constituye, en pasado y oquedad al despliegue del cogito cartesiano.

Descartes.

Así cabe comprender que la intuición tiene el ser del mundo, es del mundo quien es, de sí lo intuido a sí.

El sí del sí.

La autoconciencia de la intuición y la desatención conceptual a la acometida.


La requisición civilizatoria.

La asunción cristina de la concepción
Y la conceptualidad.

Cristianismo, reforma, secularización y régimen de lógica conceptual:


Abducción de la historiograficidad desplegada en sus baremos por Foucault en atención a la institución conceptual de Occidente: Las palabras y las cosas, la arqueología del saber.

Para la retórica lo imposible es la realidad plena del deseo: pasado.

Toda proyección es constitución de confecciones: preservación de paso reservado –agencia de Derecho- usufructo del Estado.

El usufructo del Estado, ¿pertenece?
 [BP17]Así la conciencia de sí, la apercepción, el fenómeno puro, es entonces en eterno retorno de lo mismo significación asignante de designio por signo de identidad, consignación de decurso en transurso de objeción, una perpetuidad del evento en sí como sí para sí a tanto de Lucha.
 [BP18]De ello todo el ser como fenomenología.

Luego el espíritu.

Espíritu es pensarse de sí como sí en atención al referente, obediencia.